Liberalismo sin prácticas liberales

César Augusto Bravo [email protected]

Los ideales que llevaron a Ramiro Sacasa Guerrero a fundar el Partido Liberal Constitucionalista el 25 de julio de 1970, junto a Pedro J. Quintanilla, Guillermo Rothschuh Tablada, Leopoldo Navarro, Orlando Trejos Somarriba, Enrique Delgado, entre otros, siguen teniendo, hoy más que nunca, vigencia. En el pensamiento futurista de aquel pro-hombre del liberalismo podemos encontrar planteamientos tales como:

1. Debemos salvar para la historia la vigencia liberal de quienes han rendido sus banderas a la ambición personal y a los intereses electores.

2. Un partido no es una manada de siervos, sino una asociación voluntaria de hombres liberales con derecho a pensar, discutir y aspirar.

3. Fieles liberales somos los que defendemos los principios del partido y no lo que quieren transgredirlo.

4. No es liberal el enriquecimiento ilícito, ni el monopolio, ni la desleal competencia, ni el tráfico con necesidades sociales. No son liberales quienes irrespetan sistemáticamente la voluntad popular.

5. Queremos que las leyes sean reconocimiento del derecho y no expresión de la fuerza.

Cierto, desde Zelaya hasta Luis Somoza Debayle (1922-1967) los hombres de pensamiento y acciones liberales han impulsado las transformaciones más profundas y benéficas de nuestro país. No obstante el liberalismo no sólo ha visto el levantar de grandes hombre que hicieron buena historia enarbolando hermosos ideales liberales, también han crecido otros que lo han deshonrado. Arnoldo Alemán Lacayo y demás criminales son último caso. Los principios de Libertad, Igualdad y Justicia que sustentan las bases de su ideología, desde la reunificación de la familia liberal en 1992 bajo el liderazgo del doctor Alemán, no ha sido otra cosa que letra impresa que no pragmatizan sus dirigentes.

La especie de psicosis colectiva que viven los mal llamados liberales constitucionalistas, a causa del encarcelamiento de su máximo líder, ha conllevado a que éste pierda su esencia, su identidad y hasta su razón de ser, al convertirla en una institución de corruptos. Ayer lunes, en la Gran Convención, los “convencionales” pusieron el sello de muerte al PLC al aprobar las reformas de los Estatutos que restringen aún más la libertad, que limitan el radio de acción de la justicia y que anulan la igualdad. Ante esta actitud descarada, Sacasa Guerrero debe estar buscando cómo suicidarse aún en su tumba.

La narradora, dramaturga y cineasta francesa Margarita Duras (1914-1986), ante la realidad del comunismo soviético expresó: “Fui comunista hasta que me di cuenta de que el partido soviético no era comunista”.

Cada vez somos más los liberales que hemos experimentado este sentimiento de frustración ante la contemplación impotente de la pésima conducción del PLC. Alto es el costo que están pagando los hombres y mujeres que aún militan en el PLC. Ellos se han quedado para dirigirse sin criterios ni voluntad propia. Han renunciado a ser seres pensantes para verse convertidos en robots biológicos y de esta manera repetir con total exactitud los criterios y desaciertos de un Comité Ejecutivo Nacional (CEN) corrupto.

Desesperados, sin saber qué hacer con la creciente popularidad de Eduardo Montealegre, han recurrido a una acción suicida. En la Gran Convención empezaron a darle proyección presidencial al doctor Ramiro Sacasa Gurdián, quien pretende, a través del prestigio de su padre, granjear la simpatía de todos los nicaragüenses que nunca han escuchado hablar de él, ni de ese gran pilar del liberalismo que fue su padre.

Es lamentable ver cómo los militantes más acérrimos del arnoldismo empiezan a dar signos de delirio. En Santo Tomás, Chontales, Wladimir Sirias Vargas, reconocido maestro de obras de probada honradez y gran prestigio profesional, presentó en la reunión ordinaria del miércoles 6 de julio el artículo del doctor León Núñez publicado el día lunes 4 del mismo mes, como una prueba de que Su Eminencia daba fe de la honestidad del doctor Alemán. “La fortuna de Arnoldo es fruto de su trabajo y de toda una vida de ahorro”, leía una y otra vez el hermano menor del magistrado. El vicealcalde Julio Torres Cuarezma, encabeza un maratónico movimiento que pretende levantar más de 25 mil firmas que presentarán ante la Embajada norteamericana para que al magistrado Sirias le devuelvan su visa.

El doctor Alemán y sus serviles más connotados deberían leer el pensamiento del fundador del PLC y sentir desprecio por ellos mismos. Como conociendo la situación del PLC, Balzac dijo: “El poder, que ya no posee ninguna unidad, camina sin cesar hacia una disolución social que no tiene más obstáculo que el interés”.

El autor es escritor.

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