Traición y amistad: una novela de Afganistán

Nicasio Urbina

En este momento la novela número uno en el puesto de ventas del New York Times, es The kite runner (que se podría traducir El corredor de cometas) del escritor afgano Khaled Hosseini, publicada por Riverhead Books en el 2003. Para los lectores latinoamericanos ésta es una novela interesante ya que nos permite conocer el misterioso mundo de Afganistán, la cultura pashtún, las diferencias raciales entre los hazaras y los urdos. Por otro lado nos percatamos que éste es un mundo muy similar al nuestro, donde el machismo rige las relaciones sociales desde la infancia, donde las apariencias son a veces más importantes que las verdades, y donde los procesos identitarios son tan complejos como los son en Nicaragua, en México o en Argentina.

The kite runner es una historia contada por el protagonista, Amir, un niño de la clase privilegiada de Afganistán, y su amistad con Hassan, hijo del empleado de la casa, Alí, estos últimos de origen hazara. Los dos niños eran inseparables amigos a pesar que la relación entre ambos era de sirviente y patrón. Hassan le hacía el desayuno, le preparaba sus ropas y lo veía ir al colegio todos los días. Por las tardes jugaban juntos, Amir le leía historias de los libros de la madre de Amir, muerta en el parto. Dos niños a los que la vida ha puesto en situaciones sociales diferentes, en la misma casa, y a los que les ha dado talentos diferentes.

Hassan nació con labio leporino, su madre se fugó con una comparsa de saltimbanquis poco después de su nacimiento (una de las peores ofensas que se le puede hacer a un hombre en la cultura musulmana), era atlético y bondadoso, y sabía correr tras los papalotes como ningún otro niño en Kabul. Amir era tímido y débil, pero desde pequeño demostró gran amor por los libros y gran talento para escribir. Memorizaba poemas que leía en los libros de su madre y siempre ganaba los concursos literarios en la escuela. Sin embargo su padre no parecía apreciar mucho estas cualidades. Baba, el padre, era fuerte y hábil en los negocios, amaba los deportes y la caza, y deseaba que Amir fuera como él.

Se dice que el destino de cada hijo es tratar constantemente de complacer al padre. Sigmund Freud propuso el complejo de Edipo como un estadio central en el desarrollo de la psicología humana, y el psicólogo francés Jacques Lacan afirma que el deseo secreto de cada hijo es matar al padre. El corredor de cometas es una novela que gira en torno a esta problemática. En el invierno es costumbre en Afganistán volar cometas. La cuerda está recubierta por una brea mezclada con polvo de vidrio. El objeto del juego es cortar con la cuerda las cuerdas de los contrincantes, derribando así las cometas. La última que queda en el cielo es la ganadora. La segunda parte del juego es correr tras las cometas en picada y hacerse de ellas. El niño que vuele la última palometa y atrape la penúltima es el ganador máximo del juego. Amir trataba todos los años de ganar la contienda para satisfacer a su padre.

En el invierno de 1975 Amir logró salir victorioso en el juego y Hassan corrió tras la penúltima palometa para dársela a su amigo. Amir bajó su palometa, recogió el hilo en la carrucha de madera, se vio las manos ensangrentadas por el vidrio en la cuerda, y corrió en busca de Hassan. Después de mucho buscar lo encontró en un callejón despoblado de Kabul, en una mano tenía la palometa, pero estaba rodeado de tres grandulones, famosos en el barrio por su bravuconería. Vio como los muchachos le pegaban a Hassan, luego dos de ellos lo sostenían por los brazos, mientras el tercero, Assez, lo violaba. Amir no tuvo la valentía para defender a Hassan, tuvo miedo de sufrir las consecuencias. Escondido en una bocacalle esperó a Hassan quien aún llevaba en la mano el cometa.

Amir entró triunfante a su casa. Su padre se sintió orgulloso de su hijo, para sus trece años hizo una fiesta enorme, y todo el mundo lo felicitó; pero Amir no volvió a dormir una noche tranquilo y Hassan ya no volvió a sonreír. La historia de estos amigos se entremezcla con la historia de Afganistán. La caída del rey Zahir Shah, la proclamación de la república, y luego la llegada de las tropas rusas. Bajo la dominación rusa Amir y su padre se tienen que ir al exilio. Salen por Pakistán y finalmente llegan a Estados Unidos, y se instalan en California. Luego llegan los talibanes al poder en Afganistán, las cosas empeoran, el fundamentalismo musulmán se apodera de todos los aspectos de la vida afgana. Amir está bastante adaptado a la vida en California, se ha casado con Soraya Taheri, también de origen pashtún, cuando recibe una llamada de Pakistán: el amigo de su padre Rahim Khan, le pide que vaya a verlo en Jalalabad.

Rahim Khan le cuenta como los talibanes mataron a Hassan y a su esposa, y el hijo de Hassan está ahora en un orfanato en Kabul. Le pide que lo rescate y lo lleve a Pakistán. En la larga conversación que tienen le confiesa que Hassan es su medio hermano, hijo de su padre y la empleada hazara, esposa de Alí. En esa revelación Amir entiende la compleja red de sentimiento de su padre, la contradicción en que había vivido toda su vida, las mentiras que le había enseñado como si fueran grandes verdades. Amir entra en Afganistán, asiste a un partido de futbol donde en el medio tiempo apedrean a una pareja acusada de infidelidad. El talibán encargado de ejecutar el castigo resulta ser Assez, quien además tiene al hijo de Hassan como sirviente en su casa. Amir logra rescatar al niño no sin antes recibir una paliza fenomenal. A pesar del dolor, Amir siente que ha pagado por su cobardía y en cierta forma ha ajustado las cuentas pendientes que tenía con su medio hermano, y con su padre.

El corredor de cometas es una novela que se lee con gran placer y facilidad, es materia dispuesta para best seller, con su carga de pasión y de tragedia, con sus momentos dulces y sus momentos de felicidad. Nos revela un mundo misterioso y desconocido para la mayoría de nosotros, pero durante la lectura nos damos cuenta de que hay muchas cosas que asemejan Afganistán con Nicaragua, a pesar de las grandes diferencias, estos dos países castigados por la política y la historia tienen muchas cosas en común.

El autor es Catedrático y Director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Cincinnati.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí