Incoherente impaciencia de Ortega

Eduardo Enríquez

El secretario perpetuo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Daniel Ortega, es adicto al poder. Se nota cómo pierde el control, la coherencia, cuando lo tiene tan cerca, como ahora, que puede hasta olerlo.

No es que pretenda aquí pontificar sobre las adicciones, yo soy adicto a la comida —se nota, ¿no?— y por eso comprendo cómo actúa el pobre don Daniel.

Que el presidente Enrique Bolaños le haya ofrecido adelantar las elecciones presidenciales tiene el mismo efecto en él como que a un gordo le pongan un buen plato de comida enfrente.

El pobre perdió el control y comenzó a decir de todo. En un primer momento no quería referendo.

“¿Para qué meternos a un referendo que tiene un efecto muy limitado?, el referendo sería para que opinen nada más sobre quién tiene la razón, si el Presidente o la Asamblea”, dijo Ortega a finales del mes pasado.

Ahora lo quiere. “Hemos comenzado a trabajar sobre el contenido de las preguntas que se le harían a los nicaragüenses”, dijo el miércoles.

En otro momento quería que renunciara Bolaños pero no los diputados.

En aquel entonces quería cambiar totalmente la Constitución: hace sólo dos semanas dijo: “(Hay que definir) si queremos un poder presidencial con una gran fuerza… o si queremos un poder presidencial totalmente limitado… el actual sistema no es nada democrático”. Pero ahora parece que no quiere la constituyente.

Hasta en contradicciones históricas ha caído, pues ese sistema “nada democrático” lo implantó él cuando era Presidente en 1987.

Además hay que recordarle que él se opuso a la única reforma verdaderamente democrática que ha tenido esta Constitución, la de 1995.

Pobrecito, no halla cómo sentarse en la silla del poder lo antes posible.

Pero la verdad que aparte de esa ambición desmedida por “engancharse” de nuevo la banda presidencial ¿qué tiene que ofrecer don Daniel?

No tiene programa de gobierno, no tiene plan estratégico. Ahora le ha agarrado por andar ofreciendo hacer las locuritas que hace Hugo Chávez en Venezuela. Dice que va a hacer “asambleas populares” en todo el país, con iniciativa de ley. Lo que no calcula don Daniel es que Nicaragua no tiene el petróleo que tiene Venezuela y que esas locuritas sólo se mantienen repartiendo dinero a diestra y siniestra.

Nicaragua necesita políticos serios, con planes serios, que no pongan en peligro la estabilidad económica del país, que es precaria gracias al desgobierno de los años ochenta. Una persona que cambia de parecer varias veces a la semana sólo porque cree que con eso va a llegar más rápido a la silla, es incoherente e inconveniente.

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