Unión Europea: ¿Herida de muerte?

Ricardo A. de León Borge

Los recientes referendos en Francia y Holanda que dieron como resultado un “no” rotundo a la suscripción del tratado que establece una Constitución Europea, han dejado una estela de escepticismo entre los burócratas europeos, sobre el camino que lleva el proyecto de unidad entre la mayoría de países que conforman el Continente europeo.

El antiguo ministro francés de Asuntos Europeos, Pierre Moscovici, fue contundente al afirmar que: “Después del referendo francés la Constitución europea resultó gravemente herida, tras el no holandés posiblemente esté incluso muerta”.

Razones. Se han esgrimido varias razones: 1. El posible ingreso de Turquía a la UE. Casi el veinte por ciento del “no” francés salió de los que están contra el ingreso de Turquía. En un artículo escrito por el suscrito en diciembre del 2004, acerca del posible ingreso de esta nación a la UE, exponía los beneficios que puede traer esta inclusión, pero también el rechazo y el temor por parte de la población europea a esa identidad cultural y religiosa diferente.

Pero, como dijo Mario Vargas Llosa: “¿Y los ocho siglos de impregnación musulmana en una parte importante del suelo europeo deben ser erradicados de la memoria colectiva para que sea realidad indiscutible la personalidad única de Europa?”.

2. La creciente tasa de desempleo en la euro zona, debido al ingreso de las nuevas naciones. 3. Ampliación al Este europeo. Casi la mitad del holandés surgió del rechazo a la ampliación al Este. 4. El poco conocimiento de lo que dice la Constitución y su alejamiento de las políticas sociales, o sea del Estado benefactor.

Contradicción. Y mientras en Holanda y Francia el escepticismo ganó, en Letonia fue lo contrario. Inclusive en Suiza, uno de los países más escépticos, reacios y aislacionistas frente a la Unión Europea, dieron su aprobación a los acuerdos que suponen su integración en la Europa sin fronteras, el 54.6 por ciento de los suizos se pronunció a favor.

Futuro. Inglaterra previendo otro masivo “no” ha suspendido su referendo, conociendo de antemano que un 72 por ciento de los ciudadanos rechaza el texto de la nueva Constitución europea.

Por lo pronto, la Unión Europea definitivamente no está herida de muerte, la crisis tiene salida, aunque la ausencia de una dirigencia y líderes pragmáticos, de una burocracia más consciente de lo que necesitan los europeos comunes y corrientes, puede ser un obstáculo fuerte para su desarrollo, sobre todo pensando en los deseos de llegar a ser una potencia política y económica en la arena internacional y servir como contrapeso a Estados Unidos y próximamente a China.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí