- Atentados con cuatro bombas atribuidos a Al Qaeda, la organización terrorista islámica
- Número de muertos oscila entre 37 y 50, además de cientos de heridos
Agencias
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LONDRES.- Las autoridades británicas reconocían hasta anoche oficialmente la muerte de 37 personas y centenares de heridos (de 300 a 700 según distintos reportes) como consecuencia de los atentados del jueves en Londres que llevan, según el secretario de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw, “la marca de Al Qaeda”.
Los ataques con explosivos convencionales ocurrieron un día después de que Londres ganara la sede de los Juegos Olímpicos 2012 y en el segundo día de la cumbre de los líderes de los 7 países más ricos del mundo más Rusia, el G8, la cual se celebra en Escocia.
Straw afirmó que, si bien se están analizando todas las pruebas, los atentados “llevan toda la marca de una organización basada en Al Qaeda y también su crueldad”. En una página web, la red terrorista reivindicó los atentados del siete de julio (7-J).
Aunque las autoridades británicas insisten en que son 37 los muertos y centenares los heridos por los atentados en tres estaciones de metro y en un autobús, el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que su homólogo británico, Charles Clarke, le comunicó que el balance provisional era de al menos 50 fallecidos y unos 300 lesionados, medio centenar de ellos en estado muy grave.
En declaraciones a la televisión, el número dos del Gobierno galo afirmó que había conversado dos veces con Clarke a lo largo del día y que el ministro británico le confirmó que habían sido cuatro las explosiones “de una violencia considerable”.
Dijo, además, que a los responsables no se les puede llamar terroristas sino “criminales” que “no respetan nada ni a nadie”.
El cierre de las redes de metro y la paralización del transporte público, como consecuencia de los atentados, provocó el caos en la capital británica.
Los daños en las tres estaciones afectadas por los atentados (Liverpool Street, King’s Cross y Edgware Road) y la suspensión consiguiente de los transportes de superficie y subterráneo afectó gravemente la actividad económica y laboral del corazón de la ciudad.
Por la tarde se reanudaron algunos servicios de autobuses, aunque la red del ferrocarril metropolitano está previsto que permanezca cerrada hasta este viernes.
El servicio del tren rápido Eurostar, que comunica Londres y París a través del canal de La Mancha, no se vio interrumpido aunque se pidió a potenciales viajeros que eviten desplazarse a la capital británica hasta que la situación se normalice.
PÁNICO EN EL METRO
Aunque los londinenses han reaccionado con “sangre y aplomo” ante los atentados, varios testigos han declarado que el pánico se adueñó de muchas personas en las estaciones del metro.
“Estaba todo oscuro, no sabíamos lo que pasaba. La gente empezó a gritar, presa del pánico”, explicó la española Gemma Signes, de 32 años, que se desplazaba en ese momento hacia su trabajo, en un hotel del centro, cuando se produjo la explosión, y que logró a salir a empellones de la estación.
Escenas con cuerpos de personas esparcidos por las vías, restos de ropa o la imagen de una mujer que quedó empalada en el poste de un vagón y que aún seguía anoche con vida, son algunas de las imágenes que narró Steve Nichols, capellán del Metro de Londres y asesor de los servicios de emergencia.
Sin embargo, ha habido testigos que han comentado que seguirán con su vida normal a pesar de los atentados, aunque otra de las personas que vivieron la tragedia comentó que el pánico no ha cundido entre la población porque los londinenses aún no se han dado cuenta de lo sucedido.
Y en gran medida a ello han contribuido los medios de comunicación que midieron el alcance de la transmisión de imágenes, en las que se desterró el morbo en todo momento.
“Dieron hechos no imágenes sangrientas”, declaró el londinense Oliver Potts.
Por su parte, la Casa Real británica informó que la Reina Isabel II visitará hoy a los heridos en los hospitales.
Las condenas no han parado de llegar al Reino Unido desde todo el mundo.
Los gobernantes del G-8, los siete países más industrializados del mundo más Rusia, decidieron aplazar sus declaraciones hasta el viernes, sobre todo, las relacionadas con la situación económica mundial y la lucha contra el cambio climático, por la enorme conmoción causada por los atentados.
Según fuentes gubernamentales, los asistentes a la reunión en Gleneagles, Escocia, no interrumpieron sus trabajos, pero las noticias sobre los atentados sí lograron cambiar el ritmo de la cumbre, por lo que algunos de los asuntos más esperados, como el del volumen de la ayuda a África, no se llegaron a tratar en detalle.
Las condenas también fueron tramitadas por el Comité Interamericano Contra el Terrorismo de la OEA (CICTE), la Comunidad Andina y los gobernantes latinoamericanos reunidos en San José de Costa Rica en la cumbre del banano.
“Con profundo dolor hemos sido enterados de las acciones terroristas llevadas a cabo el día de hoy (ayer) en la ciudad de Londres”, dice la declaratoria, firmada por el presidente Álvaro Uribe, de Colombia; Alfredo Palacio, de Ecuador; Martín Torrijos, de Panamá; Oscar Berger, de Guatemala y Abel Pacheco, de Costa Rica, así como la Ministra de Fomento Industria y Comercio de Nicaragua, Azucena Castillo y el canciller de Honduras, Mario Fortín.
La secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, instó a enfrentarse a los terroristas en Irak, donde una victoria socavaría “la ideología del odio” que se manifestó en Londres.
A pesar de los atentados de Londres, Wall Street cerró con alzas aunque las acciones de las aerolíneas sufrieron una fuerte caída sin llegar a mínimos, mientras el precio del petróleo en Nueva York sufrió una fuerte caída si bien al cierre de la sesión las pérdidas se atenuaron y el precio del dólar cayó ligeramente frente al euro y al yen.
“El tipo de acto realizado no parece tener la marca de algún grupo disidente del IRA. Los republicanos norirlandeses acostumbran dar señales de alerta a la población para que no asista a lugares donde piensan atacar y le dan mucha importancia a buscar ganar simpatía en la opinión pública”, comentó para LA PRENSA en un correo electrónico el analista Isaac Bigio, residente en Londres.
REACCIONES DE LÍDERES MUNDIALES
”Es un ataque contra todas las naciones y contra la gente civilizada en todo el mundo”, dijo el primer ministro británico Tony Blair. “Estamos unidos en nuestra determinación de hacer frente al terrorismo”.
El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que la “guerra contra el terrorismo continúa”, al condenar los ataques. A los responsables “los encontraremos y los llevaremos a la justicia”.
Dondequiera que se perpetren estos actos inhumanos —Londres, Nueva York, Moscú o donde sea— exigen una condena sin reservas y la unión de todos los países civilizados”, dijo el presidente ruso Vladimir Putin.
El presidente de Francia, Jacques Chirac, manifestó al primer ministro británico Tony Blair el horror que le inspiran los trágicos acontecimientos de Londres y le transmitió sus condolencias y “la total solidaridad de Francia”.
EXPERTOS: NO ES ESTILO DEL IRA
Los atentados del jueves en Londres —cometidos sin aviso previo y tomando como objetivo a la población— no guardan parecido con la violencia del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que conmocionó Inglaterra durante 30 años, según varios expertos.
Los cuatro atentados coordinados “no es terrorismo de los nuestros”, estimó un ex director de la Policía antiterrorista norirlandesa, que respondía a la AFP. “Era un ataque preparado para matar y herir: sin aviso previo, hicieron estallar las bombas a una hora punta en el metro y en autobuses”, como fue el caso de los atentados de Madrid en marzo de 2004, precisó este experto que requirió anonimato.
El Ejército Republicano Irlandés (IRA), principal organización clandestina de la isla de Irlanda “no guarda ninguna relación” con los atentados de Londres, dijo la mañana del jueves una fuente cercana al IRA. El Sinn Fein, su brazo político, presentó sus condolencias a las familias de las víctimas.
El propio Primer Ministro británico, Tony Blair, afirmó que “gente que actuó en nombre del Islam” había cometido los atentados.
El comandante Charles Heyman, antiguo experto antiterrorista del Ejército británico, aseguró por su parte que la coincidencia de la fecha del ataque con la cumbre del G8 en Escocia fue elegida “para mandar un mensaje” a los dirigentes occidentales: “Seguimos aquí, no estamos vencidos”.
Para el sudafricano Adrian Guelke, profesor de política comparada de la Universidad de Queen’s, en Belfast, los responsables querían ejercer “una forma de venganza” contra quienes están acusados de maltratar a las poblaciones musulmanas en el mundo.
“Los atentados de Londres son de la misma naturaleza que los de Madrid y Nueva York, una forma de venganza, porque tampoco se ve qué objetivo político pueden tener en el contexto interno de Gran Bretaña o Estados Unidos”, explicó el profesor universitario.
Cuando las bombas del IRA sacudían Inglaterra en los años setenta y ochenta, los militantes de la organización clandestina “tenían un objetivo político”: poner punto final a la administración británica de Irlanda del Norte.
Exceptuando la catástrofe del Boeing de Lockerbie (Escocia), que causó 270 muertos en 1988, el atentado más sangriento en suelo británico era hasta ahora el de Omagh. El IRA Auténtico, grupo disidente del IRA, reivindicó la explosión de un coche-bomba que causó 29 muertos el 15 de agosto de 1998 en Irlanda del Norte.
FLEMA BRITÁNICA
Los británicos reaccionaron con “sangre fría” y “aplomo”, dispuestos a no dejar “que un grupúsculo de indeseables” interrumpan su vida diaria. “Así somos los británicos: aquí no se han dado ni se darán escenas de pánico. Es lo que llamamos en francés “sang froid” (sangre fría)”, dijo Simon Fowles, de 26 años, quien aseguró que anoche vería un partido de cricket como lo había planeado.