La crisis de los valores morales

Ricardo Sánchez Calero

La actual crisis social que vive el país es producto de la rivalidad política entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo en manos de los dos partidos mayoritarios del país.

El presidente Enrique Bolaños fue el candidato del Partido Liberal, pero una vez alcanzada la Presidencia de la República cortó relaciones con esta agrupación. El ingeniero Bolaños pasó a ser un Presidente sin agrupación política de respaldo y estratégicamente se unió en alianza con la oposición encabezada por el FSLN, que astutamente lo apoyó fortaleciendo sus confrontaciones con la bancada liberal.

La alianza Bolaños-Ortega empezó toda una campaña contra la corrupción, de la cual es acusada la administración pasada (la del doctor Alemán) y llamaron a esta cruzada “la nueva era para Nicaragua”, que culminó con la encarcelación del ahora ex Presidente y la fuga de sus más altos funcionarios. Sin embargo, el presidente Enrique Bolaños pasó por alto la influencia que el partido Frente Sandinista ejerce sobre el Poder Judicial.

Durante la cruzada por sacar a luz la ruta de la corrupción, como se le denominó por parte del Poder Ejecutivo a los más de 200,000,000.00 dólares que el gobierno del ahora reo Arnoldo Alemán desfalcó a las arcas del Estado, se vislumbraron operaciones tales como megasalarios y salarios adicionales por debajo de la mesa, financiamiento de la campaña electoral liberal, y gastos discrecionales en las entidades estatales que beneficiaron a sus allegados.

El pueblo nicaragüense vio con excelentes ojos la iniciativa del presidente Bolaños, quien anunció en conferencia de prensa su lucha frontal contra la corrupción, la austeridad con la que sería manejada la administración pública, el reordenamiento de las finanzas del país y el hacer realidad el lema de campaña: “Más empleos sí se puede”.

Sin embargo, al presidente Enrique Bolaños su condición política de alianza con la convergencia nacional lo limita a enfocar el enriquecimiento ilícito proveniente de las arcas del Estado a la administración inmediata anterior, a sabiendas que la lucha en contra de los corruptos debió abarcar hasta administraciones pasadas.

El presidente Enrique Bolaños nunca se despojó ni de la inmunidad ni de la pensión de ex Vicepresidente. Muy por el contrario, lo que en su momento anunció como actos deshonestos en la era de la corrupción, ahora, en la nueva era, se les daría toda legalidad, los sobresueldos por debajo de la mesa se sinceraron y se indexaron a la nómina de cada funcionario del Gobierno, muchos de ellos parte de la administración pasada.

Las últimas administraciones gubernamentales han implantado en la ciudadanía el sentido de apatía política enmarcado en el pensar popular de que todo político en Nicaragua no viene a dar respuestas a las necesidades del pueblo. Muy por el contrario, es quien viene a enriquecerse del erario y a contribuir en el atraso social que cada día nos consume.

El presidente Bolaños ha tenido la paciencia inerte de sentarse a ver cómo el Frente Sandinista, del que ahora difiere, interviene más en las decisiones de los poderes del Estado .

Problemas radicales se solucionan con acciones radicales, le manifestó el comandante Edén Pastora al presidente Enrique Bolaños, quien contestó con no alterar la institucionalidad ni la Constitución del país, mientras desde la Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia y Poder Electoral los diputados y magistrados liberales y sandinistas ahora en un frente común manipulan y reforman a sus necesidades partidarias las instituciones de Gobierno, sin reparar siquiera un poco en el daño social que provocan al país.

El presidente Bolaños no se inmiscuyó en los poderes del Estado cuando éstos ultrajaban la institucionalidad del país, no abrió juicios ni investigaciones contra los diputados, magistrados y ministros señalados de enriquecimiento ilícito y actos deshonestos en perjuicio del Estado de Nicaragua, no obedeció a la población que en más de una ocasión le exigió estas medidas radicales, pero necesarias dadas las circunstancias de las instituciones.

Cuando falta un poco más de año para que concluya este período presidencial, la población puede juzgar lo acontecido en esta administración y cuestionar si la nueva era se quedó en intenciones de remangarse las mangas.

El autor es administrador de empresas.

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