- Pequeña Iglesia reúne a más de cinco mil fieles cada semana
Lucía Vargas C./[email protected]
CARAZO.- La construcción del muro alrededor de la pequeña Iglesia Nuestra Señora de Dolores, en el municipio que lleva este mismo nombre en Carazo, recibe los últimos retoques, luego de haberse iniciado a edificar en abril de este año con ayuda de los miles de fieles que acuden cada semana para escuchar la palabra de Dios.
EL MUNICIPIO MÁS PEQUEÑO DE NICARAGUA
Dolores, el municipio más pequeño del país, se ubica a un kilómetro de Jinotepe y se viste de gala los días domingos y miércoles gracias a las eucaristías de sanación que se ofician en su parroquia y en el Centro de Retiros Betania.
Su templo desde hace cinco años fue elevado a parroquia y por la inmensa labor que impulsan los sacerdotes de la congregación Eudista, Germán Prieto y Neguib Eslaquit, vicario parroquial, hay una presencia mayor a los cinco mil fieles cada semana.
Este municipio, que hasta hace cinco años era desconocido para muchos nicaragüenses, hoy en día es visitado por mucha gente, incluso extranjeros que llegan atraídos por el trabajo de evangelización que realizan los padres eudistas en la parroquia, en Radio Betania y en el Centro de Retiros Betania.
El muro de piedra, con verjas de hierro, tiene un costo mayor a los diez mil dólares, dijo el padre Eslaquit, quien además explicó que ahora los feligreses podrán participar de sus actividades religiosas en un ambiente más seguro.
“Este muro fue logrado con la ayuda inmensa que recibimos de nuestros fieles”, comentó el padre Eslaquit, tras señalar que también se trata de contribuir con mejorar el ornato de la ciudad ya que sus visitantes llegan procedentes de todos los rincones del país y del exterior.
MISA DE SANACIÓN
El muro, que fue construido en menos de dos meses, es una de las obras que desarrolla esta congregación, pues además trabaja en el asilo de ancianos, comedor infantil y otros programas sociales que se impulsan para ayudar a los más pobres.
Las misas de sanación, que los miércoles se realizan a las tres de la tarde en el Centro de Retiros Betania, atraen a unas tres mil personas.
Aquí los curas impulsaron el proyecto de un kilómetro de adoquinado para que los asistentes puedan acudir sin dificultad.