Agentes de la Agencia Federal de Investigaciones patrullan las calles de Nuevo Laredo, México, donde los asesinatos, los secuestros, las extorsiones y el narcotráfico son el pan de cada día.

Los Zetas siembran el terror en Nuevo Laredo

Ex soldados de élite que debían combatir el crimen, se convirtieron en los nuevos reyes narcos Olga R. RodríguezAP NUEVO LAREDO, MÉXICO.- Soldados mexicanos que trabajan como asesinos al servicio de narcotraficantes merodean en camionetas fuertemente armados y han colocado esta población fronteriza al borde de la anarquía, infiltrando a la Policía local y amenazando […]

  • Ex soldados de élite que debían combatir el crimen, se convirtieron en los nuevos reyes narcos

Olga R. RodríguezAP

NUEVO LAREDO, MÉXICO.- Soldados mexicanos que trabajan como asesinos al servicio de narcotraficantes merodean en camionetas fuertemente armados y han colocado esta población fronteriza al borde de la anarquía, infiltrando a la Policía local y amenazando a cualquiera que se cruce en su camino.

Los residentes de Nuevo Laredo, así como funcionarios policiales, dicen que los hombres son los Zetas, ex miembros de un batallón de inteligencia militar enviado a la frontera para combatir el narcotráfico. En cambio, se unieron al llamado Cartel del Golfo, reclutaron más seguidores y transformaron esta ciudad fronteriza de 300,000 habitantes en su base de operaciones.

Durante los dos últimos años, la ciudad ha vivido en estado de sitio. Muchos residentes temen abandonar sus hogares en la noche, y escasos turistas se animan a cruzar desde Laredo, Texas.

Desde enero, más de 70 personas han sido asesinadas en Nuevo Laredo, en comparación con 65 para todo el 2004.

Los Zetas dominan a través del terror. Amenazan a policías y a funcionarios de la ciudad, y extorsionan a empresarios y a dueños de restaurantes, de agencias de automóviles y de depósitos de chatarra.

Ellos llegaron intimidando a toda persona que tuviera cualquier poder o influencia en esta ciudad, dijo un empresario que pidió no ser identificado por temor a las represalias. Pusieron en claro que ellos eran los dueños de Nuevo Laredo.

Aunque el narcotráfico no es nada nuevo en Nuevo Laredo, los Zetas empeoraron la situación. Secuestran personas para cobrar rescate e imponen honorarios a contrabandistas de inmigrantes y a otros narcotraficantes. Aquellos que se rehúsan a pagar son asesinados, dijeron funcionarios.

Antes era más tranquilo porque los grupos se mataban entre ellos. Pero ahora ya no respetan a nada ni a nadie, dijo Lázaro Alférez, un jubilado que pasa las tardes en una plaza del centro de Nuevo Laredo. Yo salgo pero siempre estoy con miedo porque nunca sabes si te puede tocar una bala perdida, indicó.

La audacia de los Zetas es tan grande que el periódico de Nuevo Laredo, El Mañana, publicó en el 2003 una guía para que los ciudadanos detectasen falsos agentes de Policía, luego que los habitantes comenzaron a ver en las calles hombres armados vestidos con uniformes. En realidad, eran los Zetas.

En la actualidad, la tarea policial en México es con demasiada frecuencia parte del problema, en lugar de ser parte de la solución, dijo Anthony Plácido, jefe de la unidad de inteligencia de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), durante declaraciones ante un comité del Congreso la semana pasada.

Las autoridades de Laredo, en Texas, temen que la creciente ola de violencia registrada en la población mexicana de Nuevo Laredo, al otro lado del Río Bravo, empeore la situación aquí y dañe la reputación e imagen de esta ciudad.

Los lazos históricos que han unido a las dos ciudades parecen ahora amenazados por el narcotráfico y los asesinatos.

SALVAJE OESTE

Los asesinatos y la corrupción policial son tan rampantes que el presidente Vicente Fox se vio obligado a enviar centenares de soldados y agentes federales en marzo, y el único hombre lo bastante valiente para asumir el cargo de jefe de Policía fue asesinado unas horas después de juramentarse, el mes pasado.

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