Amparo Aguilera Iríaseconomí[email protected]
Para cualquier mortal, la fabricación de etanol (alcohol combustible) a base de jícaro, de entrada podría sonar una misión imposible. Pero no lo fue para los estudiantes del cuarto año de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Universidad Americana (UAM).
Bessy Fuentes, una de las impulsoras del proyecto denominado Triple E, comenta que la idea es factible. “Sólo se requiere suficiente semilla, la destiladora para obtener un alcohol con un punto del 99 por ciento, los tanques de fermentación y la separadora de los elementos (jícaro, cáscara y pulpa)”, detalla.
Aunque todo eso junto supondría una inversión de por lo menos medio millón de dólares. “Esto suena costoso, pero nosotros tenemos la idea de proponerle el proyecto al Gobierno y a la Refinería para que lo ponga en marcha”, refiere.
Según sus proyecciones con las semillas de 160 mil árboles, podrían generar a corto plazo, y a nivel mensual, 303 mil 900 litros de etanol, a un costo de 0.94 dólares (15.70 córdobas) por litro. “Con este precio se esperaría inclusive un bajo costo también para los consumidores porque si se compra más barato se vende más barato”, razona.
MÁS BENEFICIOS
Otra de las ventajas, según la emprendedora, es el hecho de que el jícaro es apto para tierras secas. “Esto quiere decir que en zonas como occidente, donde hay sequía, se podría cultivar el jícaro. Aunque en realidad es apto para todo terreno y se siembra todo el año”, apunta.
A eso sumó el aprovechamiento de sus subproductos. “Ya que de la cáscara podremos sacar energía, que incluso nos permitiría hacer funcionar la destiladora reduciendo los costos; o bien podríamos utilizar la semilla para obtener aceite fino o licor de jícaro”, agregó indicando además que el etanol no contaminaría el ambiente “porque la pulpa no contiene químicos”, reitera.
PINTURA CON LECHE
Pero eso no es todo. La fabricación de pintura para interiores a base de leche de vaca, ideada por los estudiantes del cuarto año de Administración de Empresas de la UAM, es otro proyecto que suena como a invención de genio.
María José Matus, una de sus promotoras, explica que se trata de una pintura ecológica fabricada a base de la cafeína (Pinteco), principal proteína de la leche de vaca. “El proceso que conlleva es sencillo: una vez que tenemos la leche, le separamos la cafeína, que por cierto es un proceso bastante lento, y la secamos”, expone.
Tras esto, como la cafeína queda con una consistencia dura, la trituran y luego la mezclan con harina de trigo, cal, y pigmentos naturales como colorantes. “Ya con esto, está lista”, aclara Matus.
A la fecha Pinteco cuenta con dos presentaciones. “Contamos con bolsas de cinco kilogramos (equivalentes a un galón) en color blanco, y de cinco kilogramos a color a un precio de 150 y 160 córdobas respectivamente (actualmente un galón de pintura de calidad ronda los 250 córdobas). Como la pintura es seca, por cada kilogramos se tiene que agregar un litro de agua , pero eso también es sencillo”, recalca la universitaria.
Según Matus, a corto plazo tienen capacidad de producir 1,580 bolsas de pintura de cinco kilogramos, lo que implicaría una inversión de 40 mil dólares. Según dijo cada bolsa logra una cobertura entre ocho y diez metro cuadrados, y sería distribuida a través de intermediarios.
GANADORES
Triple E, que planteó el proyecto de etanol a base de jícaro, fue catalogado como el mejor proyecto en la X Muestra Empresarial que organizó recientemente la Universidad Americana (UAM), el cual representará al país en el Congreso Internacional de Emprendedores y Exportadores que se efectuará en Guadalajara, México, en abril del 2006.
Entretanto Pinteco, que basó su innovación en la fabricación de pintura a base de leche de vaca, obtuvo en la misma muestra el segundo lugar en la categoría de mejor plan de negocio donde se valoró, entre otras cosas, estudios de mercado, plan de producción, organización, plan de finanzas, y resumen ejecutivo del proyecto.
DURABILIDAD
El proyecto de fabricación de etanol a base de semilla de jícaro tiene a su favor la adaptabilidad de la semilla al terreno local. Entretanto la elaboración de pintura a base de leche tiene a su favor el tiempo. “Si no veamos los escudos romanos, que fueron pintados con la técnica al temple y cuyo brillo aún perdura en la historia”, razona María José Matus, una de sus promotoras.