Doctor Alfonso Dávila Barboza
Se precisa retomar con sinceridad patriótica algunos aspectos del informe que presentó el doctor José Miguel Insulza recientemente ante el Consejo Permanente de la OEA, cuando afirma sin rodeo que la crisis política en Nicaragua es de “una situación ciertamente muy grave y amenaza con desembocar en una crisis institucional”. También Insulza dijo que “en Nicaragua el Ejecutivo camina por un lado y el Legislativo por otro, provocando un Estado de confrontación institucional que impide construir espacios de concertación y diálogo que produzcan soluciones democráticas”.
Debe tenerse en cuenta que la Carta Democrática Interamericana de la OEA del 11 de septiembre del 2001, de entrada establece que la Democracia representativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región; y que uno de los “propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto del principio de no intervención”.
Sé muy bien que en Nicaragua la democracia está violentada, y su vida republicana anda a la deriva. Un estimable amigo puso en mis manos un folleto preparado y distribuido por la Presidencia de la República intitulado “Documento sobre la crisis institucional”, folleto a mi juicio parcializado, subjetivo y con fines de conveniencia política.
¡En verdad Nicaragua está en crisis! Jugar con las leyes es un atropello a la administración de justicia, y eso es delito contra la Constitución de la República. Dios auxilie a Nicaragua. ¡Así sea!
Asesor Legal Penal Masaya