EFE
WASHINGTON.- Estados Unidos acusó ayer a los sandinistas que controlan la Asamblea Nacional de su país, de ser los “responsables” de que Nicaragua no haya destruido sus misiles antiaéreos portátiles Sam-7.
“El presidente Enrique Bolaños y las Fuerzas Armadas nicaragüenses están de acuerdo en que el país no necesita ese tipo de armamento”, dijo la secretaria asistente interina de Asuntos Político-Militares en el Departamento de Estado, Rose Likins.
La reiteración del reclamo de EE.UU. para que Nicaragua destruya sus misiles, coincidió con el anuncio, en Managua, de que las elecciones presidenciales de ese país podrían adelantarse en un año, para celebrarse en noviembre próximo.
“Nicaragua ya ha destruido unos 1,300 sistemas portátiles de defensa aérea, pero conserva otros 1,000”, añadió Likins.
“El partido sandinista, que controla la Asamblea, tiene que aceptar su responsabilidad: todos esos sistemas de armamento deben ser destruidos”, insistió.
preocupación
Las armas que preocupan a Washington son misiles antiaéreos portátiles, que se pueden dispararse desde el hombro y que Nicaragua recibió de la Unión Soviética durante la guerra que libró en la década de 1980 contra los rebeldes financiados y armados por Estados Unidos.
Los misiles, que se orientan a su objetivo buscando el calor del motor de los aviones, miden entre 1.2 y 1.8 metros de largo, tienen un diámetro de 7.5 centímetros y pesan entre 13 y 25 kilogramos, lo cual los hace cómodos para su ocultamiento y el transporte.
Según el Departamento de Estado de EE.UU., desde la década de 1970 unos 40 aviones comerciales civiles han sido atacados con esos misiles, con el resultado de por lo menos 24 aviones derribados y más de 600 muertos en diferentes partes del mundo.
Los misiles pueden alcanzar desde una distancia de hasta 4.8 kilómetros a aviones que vuelen hasta a unos 4,500 metros de altura.
Los aviones comerciales son particularmente vulnerables a estos ataques cuando aminoran su velocidad y se aproximan a la pista de aterrizaje.
El subsecretario asistente de Estado para las Américas, Daniel Fisk, dijo en la misma conferencia de prensa que “hay antecedentes de filtraciones de armas de Nicaragua” a grupos terroristas.
“No es sólo un problema de la cantidad de misiles antiaéreos, sino de la calidad”, añadió Fisk, quien recalcó que “ningún otro país en la región tiene ese tipo de armamento, y no hay una amenaza discernible que los justifique”.
Likins dijo que EE.UU. ha suspendido su programa de asistencia militar con Nicaragua, que con un costo de unos dos millones de dólares “proveía instrucción, la reconstrucción de las relaciones, y ejercicios militares bilaterales y con otros países de la región”.
Edwin Castro, coordinador de la bancada sandinista, respondió ayer que ellos legislan para Nicaragua y no para Estados Unidos.
(Con ACAN-EFE).