Pedro Rafael Gutiérrez Doña
Durante muchos años, la sociedad costarricense ha dividido el concepto nicaragüense en dos palabras: “Nica”, como el concepto racista del conocido “Nigger” o Negro, dicho de forma agresiva, despectiva y racista contra los negros afro/norteamericanos. “Nica” en este caso, seguido por el hijueputa, muy escuchado en los alrededores de “el paso de la Vaca” josefino.
Mientras que “nicaragüense”, (la palabra completa), evoca respeto y hasta cierto punto tolerancia por parte de los ticos, y aunque con menos frecuencia, se escucha en algunos sectores de la sociedad costarricense.
Los nicaragüenses por nuestra parte, hemos transformado la palabra costarricense en “ticos” y sociológicamente no ha sido por discriminación, sino a la tendencia en el lenguaje de nuestros vecinos, de usarlo cual diminutivo. Ejemplo: Chiquito; chiquitico, otras veces chiquitillo y a los extremos chiquitillillillo…
La norteamericana Julia Fleming, directora y productora de la película/documental NICA/ragüense y el nicaragüense y co-productor Carlos Solís, nos presentaron en La Carpio en San José Costa Rica y nos trajeron a la retina durante 55 minutos, parte de la hiel que muchos nicaragüenses hemos tenido que paladear, desde las agresiones directas, hasta el fino “choteo” (burla, desprecio) intelectualoide en empresas y centros de trabajo.
Julia Fleming señaló que lo que la motivó para hacer este documental fue “la situación y la xenofobia que recibían los inmigrantes nicaragüenses y tenía como objetivo el sensibilizar a la sociedad costarricense y aprender de ello…”.
Pero afortunadamente no todo es gris. Sectores importantes de la sociedad costarricense como grandes finqueros en San Rafael de Heredia y Turrialba, la diputada de origen jamaiquino Epsy Campbell y los músicos Dionisio Cabal y Monestel, reconocen el gran aporte cultural y de mano de obra nicaragüense en Costa Rica, inclusive, el Secretario Ejecutivo del Instituto del Café (Icafé) Juan Bautista Moya.