Pablo de JesúsAFP
SAN ANTONIO, EE.UU.- Luego de la estimulante victoria en el quinto juego por la final 2005 de la NBA, los Spurs regresaron ayer a San Antonio, dispuestos a liquidar el compromiso y hacerse de su tercera corona, mientras que los Pistons de Detroit viajaron en completo mutismo a la misma boca del lobo.
Hoy martes, a partir de las 8:00 de la noche, Pistons disputarán en el SBC Center el sexto encuentro de una serie al mejor de siete juegos.
San Antonio, que ganó los dos primeros partidos en su patio (84-69 y 97-76), perdió el tercer y cuarto de visitante en el Palacio de Auburn Hills (96-79 y 102-71). La noche del domingo los Spurs se zafaron del dominio psicológico y físico a que los tenían sometidos los Pistons, y consiguieron una victoria crucial de 96-95 en tiempo extra, gracias a un fenomenal aporte del veterano Robert Horry.
“Big Shot Bob”, como le llaman los comentaristas a Horry, aunque a él no le guste, le arrebató a Detroit un triunfo que ya tenía casi en las manos cuando con un triple a 5,8 segundos del final volcó el marcador adverso de 95-93.
“Estos son los play offs y si uno no se excita y se esfuerza, entonces no merece ser jugador de basquet ni estar en esta Liga”, dijo Horry al finalizar el partido, en el que anotó 21 puntos, 17 de ellos en la segunda mitad y cinco en el alargue.
Los Spurs están ahora en una situación similar a la final del 2003, contra los Nets de New Jersey. Con el compromiso empatado 2-2, ganaron el importante quinto juego como visitantes y regresaron a sus predios para llevarse el sexto partido y su segundo título.
“Ganamos el quinto juego, que era vital para nosotros, pero todavía debemos ganar otro partido para conquistar el título. No podemos confiarnos de ninguna manera”, expresó el argentino Emanuel Ginóbili, uno de los factores de triunfo en el desafío del domingo.
Los Pistons, por su lado, están al borde del precipicio, pues los Spurs tienen marca de 45-5 esta campaña en su cancha.
Detroit ha perdido 10 partidos seguidos en San Antonio, desde el 2 de abril de 1997.
“Teníamos que haber ganado el quinto. Ahora es duro lo que se nos viene”, dijo el técnico de los Pistons, Larry Brown.
Detroit también está ahora contra la historia. Desde 1985, cuando se implantó el formato de finales de 2-3-2, seis de las series que han estado empatadas 2-2 han visto cómo el ganador del quinto choque se ha llevado el anillo de campeón en cuatro oportunidades.