El atractivo de la ira

Jennifer S. Lerner La ira tiene propiedades de un atractivo único. Consideramos a aquéllos que la expresan como seres amenazantes, competentes, poderosos y dominantes, dice la profesora Larissa Tiedens, de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Stanford. En un estudio, Tiedens mostró a los participantes fragmentos del testimonio del ex presidente […]

Jennifer S. Lerner

La ira tiene propiedades de un atractivo único. Consideramos a aquéllos que la expresan como seres amenazantes, competentes, poderosos y dominantes, dice la profesora Larissa Tiedens, de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Stanford. En un estudio, Tiedens mostró a los participantes fragmentos del testimonio del ex presidente Bill Clinton ante un jurado, cuando se lo interrogó sobre su relación con Monica Lewinsky.

El estudio se efectuó a comienzos de 1999, antes de que Clinton fuera sometido a juicio político en el Congreso.

Un grupo observó un fragmento en el cual Clinton expresaba ira, tanto a través del contenido de su discurso, como en su actitud corporal. Un segundo grupo vio un fragmento en el cual Clinton parecía triste y arrepentido. Aquéllos que vieron el fragmento en que Clinton parecía furioso, se mostraron más proclives a pensar que debía continuar siendo Presidente, que quienes lo observaron triste y arrepentido.

Tal como indicó el estudio, mostrar ira tiene efectos poderosos. Si usted está negociando un contrato, tal vez se incline a ceder demasiado poder a un homólogo airado. Del mismo modo, si usted desea conservar el poder luego de haber cometido un error, exhibiciones públicas de ira, cuando están justificadas, podrían servirle mejor que expresiones de arrepentimiento.

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