- La distracción y la presión del tiempo dejaron resultados diferentes en experimentos
Michael W. Morris
Cuando hacemos algún tipo de evaluación, nos basamos en esquemas: plantillas cognitivas que ofrecen respuestas preparadas, y que requieren escasos esfuerzos. Los esquemas culturales crean diferentes tipos de prejuicios que emergen en negociadores de una cultura en particular.
Uno de los más importantes causantes de esquemas culturales son las distracciones. Eric Knowles, de la Universidad de Stanford, junto con varios de sus colegas, efectuó un experimento que variaba si los participantes debían efectuar múltiples tareas mientras trataban de hacerse una idea de un orador que formulaba una opinión sobre un conflicto político. Cuando realizaban una tarea múltiple, los participantes norteamericanos eran más proclives a atribuir el argumento a aspectos invariables del carácter del orador, que cuando lo hacían participantes de Hong Kong, que interpretaron correctamente que el argumento había sido provocado, en buena parte, por la situación temporal del orador.
Esa tendencia podría impedir a los negociadores estadounidenses reconocer cuando sus homólogos están dispuestos a ser flexibles, siempre y cuando reciban los incentivos correctos.
Los plazos son otros causantes de pensamientos basados en diferencias culturales.
En un experimento, Chi-Yue Chiu, entonces en la Universidad de Hong Kong, y yo, variamos el tiempo de presión enfrentado por los negociadores. Se pidió a los participantes que evaluaran a un empleado cuya conducta había conducido a un resultado negativo.
Los resultados fueron similares a los descritos en el estudio previo. La presión del tiempo acentuó la tendencia a culpar a la persona, no a la situación, entre participantes estadounidenses, pero no entre sus homólogos de Hong Kong.