Silvia González SilesCORRESPONSAL/[email protected]
Al despedirse ayer de Jinotega, monseñor Pedro Vílchez Vílchez reveló ayer, durante una eucaristía, que le fue difícil ser obispo de Jinotega, por lo que pidió a la feligresía orar por el nuevo prelado que lo sustituye.
“Esta labor es grande y difícil. A mí me costó muchísimo por alguna indiferencia que hubo en el pasado entre el clero y sólo la ayuda de Dios nos puede sacar adelante y por eso le ruego a Dios que así también ayude al nuevo obispo”, dijo.
Monseñor Vílchez celebró ayer su última eucaristía en calidad de Obispo de la Diócesis de Jinotega, a la que le dedicó 23 años de sus 51 de vida sacerdotal.
Su sucesor, el obispo Carlos Enrique Gutiérrez, será consagrado el próximo 24 de junio en una solemne ceremonia en el atrio de la Iglesia Catedral San Juan.
La Catedral de Jinotega se llenó ayer de feligreses provenientes de todas partes del departamento.
Satisfecho de su labor cristiana, monseñor Vílchez hizo una remembranza desde el 24 de julio de 1982, cuando fue trasladado a Jinotega, su ciudad natal. Dos años más tarde, un 8 de septiembre de 1984 es consagrado obispo y, en ese entonces, el Papa Juan Pablo II eleva a categoría de Diócesis la prelatura de Jinotega, convirtiéndose en el primer obispo de esta Diócesis.
Después de todos estos años de vida sacerdotal, monseñor Vílchez valora que ha sido una vida de trabajo dedicado a Cristo, por la evangelización. Resume su vida pastoral en la formación de los primeros delegados de la palabra, fundador de Caritas Diocesana, formador de cuadros de acción cristiana y el haberse convertido en un misionero por 20 años en Jinotega.