- Salida del “superministro” José Dirceu tendría como objetivo alejar el escándalo de la imagen de Lula
- El mandatario es favorito para los comicios presidenciales del 2006
Eduardo DavisEFE
BRASILIA.- La renuncia de José Dirceu al Gobierno brasileño fue interpretada como un intento de “blindar” ante las denuncias de corrupción al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que aún es favorito para las elecciones del 2006, pese a los escándalos.
Dirceu se convirtió el jueves en la primera “víctima” visible de las denuncias del diputado laborista Roberto Jefferson, quien acusó al oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de haber sobornado legisladores para garantizar apoyo al gobierno de Lula.
En el Ministerio de la Presidencia, Dirceu era considerado la “mano derecha” del Presidente y controlaba los resortes políticos del Gobierno desde enero del 2003.
Jefferson le acusó de haber “aislado” a Lula, de estar al tanto de los sobornos y hasta de haber infiltrado agentes del servicio de inteligencia en los Correos para involucrarle en unas corruptelas detectadas en esa empresa estatal.
El viernes, Jefferson reiteró sus acusaciones y aseguró que Dirceu “es el jefe del mayor esquema de corrupción visto en los últimos años”.
Jefferson hizo tal declaración a periodistas poco antes de ser ratificado en la presidencia del Partido Laborista Brasileño (PTB), lo que supone que esa formación, hasta la semana pasada aliada al Gobierno, le apoya en sus denuncias. Sin embargo, luego de su elección renunció al cargo.
El PTB reiteró además que retirará a todos sus dirigentes del Gobierno, lo que incluye al Ministro de Turismo, Walfrido Mares Guia, quien aún no se ha pronunciado sobre el asunto y a quien el partido ha dejado en libertad de decidir sobre su futuro.
Aunque Dirceu ha dicho que sale del Gobierno para defenderse y que su tarea será movilizar a las bases del PT, que presidió hasta que se convirtió en ministro, en sectores políticos se cree que su renuncia pretende mantener a Lula al margen de los escándalos para no afectar sus aspiraciones de reelección en 2006.
Dirceu viajó ayer a Sao Paulo para una reunión de la dirección nacional del PT, que intenta fortalecer su posición interna de cara a las elecciones internas en octubre próximo.
Fuentes oficiales han dicho que al menos otros tres ministros dejarán el Gobierno la semana próxima y que “seguramente” serán sustituidos por políticos ajenos al PT, para fortalecer la base parlamentaria, debilitada por los escándalos.
La diputada Denisse Frossard, de Partido Popular Socialista, dijo que dirigentes de esa formación recibieron al año pasado una oferta de cuatro millones de reales (1.6 millones de dólares) para apoyar la gestión de la entonces alcaldesa de Sao Paulo, Marta Suplicy, actual vicepresidenta del PT.
JEFFERSON DEJA PRESIDENCIA DE SU PARTIDO
El presidente del Partido Trabalhista Brasileño (PTB), Roberto Jefferson, cuyas denuncias de corrupción precipitaron el jueves la caída del jefe de gabinete José Dirceu, anunció éste ayer que dejaba ese cargo pese a haber recibido el respaldo de sus copartidarios.
Jefferson alegó que no quiere comprometer al PTB en las investigaciones de corrupción en las que figura como denunciante o como denunciado.
“Siempre que vaya a la Policía Federal, al Ministerio Público, a la Comisión de Ética (de la Cámara de Diputados), van a decir: allá está el PTB, allá está el esquema del corrupción del PTB”, explicó Jefferson, quien dijo que hubiera preferido que el partido lo hubiera apartado de la presidencia.
El dirigente fue reemplazado por el vicepresidente del PTB, el empresario Flavio Martínez, quien ostentará el cargo hasta diciembre próximo cuando el partido debe reunirse para nombrar una nueva dirección general.
Jefferson fue citado como posible implicado en un caso de coimas en los Correos y de desvío de fondos en otra entidad estatal.
Denunció a su vez que el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de Lula da Silva, pagó mensualidades de 30,000 reales (12,500 dólares) a diputados de los partidos Progresista (PP, conservador) y Liberal (PL, derecha), aliados del Gobierno.
LULA AÚN POPULAR
Hasta ahora, según dos encuestas difundidas el viernes, quien menos ha sufrido las consecuencias de los escándalos ha sido el propio Lula, cuya popularidad ha caído cuatro puntos pero se mantiene por encima del 50 por ciento. Los sondeos de las empresas Ibope y Datafolha también encontraron que Lula sigue siendo absoluto favorito para las elecciones del 2006 y que el único rival que lo pondría en aprietos sería José Serra, líder socialdemócrata al que derrotó hace casi tres años.
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