Edgar CalderónAFP
GUATEMALA.- El alud que dejó 22 muertos y 32 heridos en un pueblo indígena guatemalteco fue una tragedia anunciada debido a que las autoridades habían advertido el peligro a la población, luego de una desgracia similar ocurrida hace cinco años, según las autoridades.
Entre las víctimas mortales figuran 10 niños, mientras que los evacuados hasta el momento suman 622, precisó en rueda de prensa el subdirector de la gubernamental Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Miguel Cotero.
El funcionario comentó que los cadáveres serían sepultados el viernes en el cementerio general de San Antonio Senahú, unos 230 km al norte de la capital, para evitar alguna epidemia.
De acuerdo con el directivo de la Conred, hasta el momento una veintena de personas siguen desaparecidas por el alud, que destruyó 15 viviendas, 18 están dañadas y 26 se encuentran en riesgo.
El alud de lodo, piedras y árboles que bajó del cerro El Calvario se produjo en la población de San Antonio Senahú, en el departamento norteño de Alta Verapaz, debido a las intensas lluvias que se registran en Guatemala.
Cotero comentó que la tragedia pudo evitarse, pues algo similar ocurrió el 1 de junio del 2000 con saldo de 15 muertos, pero los pobladores no quisieron abandonar sus hogares.