Ronald BlumAP
NUEVA YORK.- Los Yanquis de Nueva York permanecerán en el Bronx tras la construcción de su nuevo estadio que costará 800 millones de dólares, anunció el dueño del equipo George Steinbrenner.
La terminación del estadio al lado del actual Yankee Stadium está prevista para el 2009, pero el plan aún debe ser aprobado a finales de este año por la legislatura del Estado de Nueva York y la Alcaldía. Steinbrenner confía en que se comience a trabajar el terreno el próximo año.
Steinbrenner, acompañado por el alcalde Michael Bloomberg y el gobernador del Estado, George Pataki, no emitió un comunicado oficial, pero sí respondió a las preguntas de los periodistas.
“Hemos decidido quedarnos en el Bronx y hacer el trabajo por el Bronx”, dijo el dueño en referencia al estadio. Desde que comprara los Yanquis en 1973, Steinbrenner ha pensado en diferentes zonas para la construcción del nuevo estadio, desde Nueva Jersey hasta Manhattan.
Será la tercera financiación privada de un estadio en las Grandes Ligas desde la apertura del Dodger Stadium en 1962, seguido en el 2000 por el de los Gigantes de San Francisco y un año después el de los Cardenales de San Luis.
De proceder todo como se espera, los Yanquis abandonarán el estadio en el que han jugado desde 1923.
“Quizás haya personas descontentas con esta decisión”, dijo el presidente del equipo, Randy Levine.
El Yankee Stadium es el tercer estadio más antiguo de las Ligas Mayores, tras el Fenway Park (1912), de los Medias Rojas de Boston, y el Wrigley Field (1914), de los Cachorros de Chicago.
Los Yanquis mostraron una maqueta del estadio, cuyo exterior será de piedra caliza y se parecerá al Yankee Stadium antes de su remodelación en 1974-75. Podrán sentarse de 50,800 a 54.000 personas. Las dimensiones del diamante serán las mismas que las del Yankee.
“El estadio, dijo Levine, conservará el nombre, pero se contempla la posibilidad de vender los derechos del nombre y denominarlo el Yankee Stadium en X Plaza”. Steinbrenner descartó la posibilidad de un techo replegable.
“Se abordó el tema, pero el costo era extraordinario”, dijo, el controversial propietario.