Marcos A. Cifuentes
Me acuerdo que hasta hace poco tiempo las gasolineras se llamaban estaciones de servicio. En esos días, mientras se llenaba el tanque de combustible, chequeaban el nivel de aceite, agua, la presión de aire en las llantas, y limpiaban el vidrio delantero y trasero.
Ahora, en la mayoría de las “súper estaciones” uno consigue desde aceite para cocinar y pan de molde, hasta los licores más finos, lo cual, me parece fantástico. Lo que me llama la atención sobremanera es que uno no logre encontrar aire para echarle a las llantas de su carro o agua para el radiador o limpia parabrisas, ambos, servicios sumamente básicos para una gasolinera.
Hace poco leí que Exxon Mobile, después de un año extraordinario de ventas, se encuentra en el dilema de no saber qué hacer con su exceso de liquidez. Qué bueno sería que comenzaran por ofrecer los servicios básicos que uno espera de un líder en el mercado.