Luis Núñez Salmeró[email protected]
Un verdadero cisma se ha producido en la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIB), después que esta institución orientó a los bancos privados del país congelar las cuentas de las instituciones de servicios públicos, Telcor, Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA) y el Instituto Nicaragüense de Energía (INE).
Los recién nombrados Superintendentes de Servicios Públicos, Víctor Guerrero y los intendentes de servicios Freddy Carrión, de Telcor; Sandra Moreno, del INAA y Leonel Aguirre del INE, recusaron al Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mario Arana, presidente del Consejo Directivo de la SIB, y al presidente del Banco Central de Nicaragua, Mario Alonso, también miembro del Consejo Directivo de la SIB, para que se abstuvieran de conocer el caso debido a que ya emitieron una posición al respecto, según informó el miembro del Consejo directivo de la SIB, Antenor Rosales.
El Ministro de Hacienda, Mario Arana, al ser consultado por LA PRENSA respondió que no tenía ningún comentario que hacer, pero señaló que Rosales no tiene por qué hacer estos comentarios en público y tiene que someterse a las normas del sigilo bancario.
Además agregó que la Superintendencia de Bancos y la Contraloría General de la República se excedieron en sus funciones al ordenar el congelamiento de las cuentas.
Pero Rosales justificó la decisión del Superintendente y dejó entrever que ésta es una facultad que el funcionario tiene de acuerdo con la Ley Orgánica de la institución y que el Consejo Directivo debe respetar.