El castigo corporal, un método lesivo

Norma Moreno

No se trata de un tema de moda, ni de un enlatado extranjero, ni de una imposición de las agencias de cooperación internacional que trabajan a favor de los derechos humanos de la niñez y la adolescencia, tal como lo aseveran quienes se oponen a reconocer que las niñas, niños y adolescentes son sujetas y sujetos de derecho; que existen otros métodos y formas de acompañar el proceso de desarrollo, formación, crianza y educación distintos del grito, pellizcos, cachetadas, manotazos o palmadas, guiñones de pelo, de orejas o cualquier otra forma justificada socioculturalmente como un método o forma necesaria para disciplinar.

El castigo corporal se define como el uso intencional de la fuerza, con lesiones físicas o sin ellas, para infligir dolor en una niña, niño o adolescente, con el objeto de corregir o controlar una conducta, es decir se circunscribe en el marco de la corrección y se implementa fundamentalmente en el hogar y en la escuela.

El castigo corporal es una grave violación de derechos humanos, al derecho a la integridad física, moral, psicológica, a la dignidad, a la calidad de vida y al derecho a vivir libre de malos tratos o violencia, todos derechos reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña, ratificada por Nicaragua en el año 1998. Es importante señalar que en el caso del maltrato físico en el mundo de las personas adultas es inaceptable cuando ocasiona heridas y se requiere atención médica; sin embargo en el caso de las niñas, niños y adolescentes, ninguna de las formas de castigo corporal son condenadas socioculturalmente y muy por el contrario se justifican y consideran como métodos sancionatorios con fines correctivos.

El castigo corporal constituye uno de los temas prioritarios en los planes de trabajo de las procuradurías, defensorías o comisionados de Derechos Humanos de Centroamérica, compromiso asumido formalmente en el Tercer Encuentro de la Red Centroamericana de Procuradores y Procuradoras Especiales de la Niñez y la Adolescencia, celebrado en noviembre del 2004 en Antigua, Guatemala, encuentro promovido y financiado por Save the Children.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, en el marco del Mes de la Niñez y la Adolescencia, ratifica su compromiso institucional de realizar acciones de fiscalización, educación, capacitación, incidencia y divulgación en aras de contribuir con la abolición del castigo corporal, a la vez que hace un llamado a las instituciones de la Administración Pública, fundamentalmente al Ministerio de Educación (MECD) y al Ministerio de la Familia (Mifamilia) a sumarse a esta iniciativa mundial que trastoca creencias, ideologías y prácticas negativas de educación y disciplina lesivas a la dignidad humana de las niñas, niños y adolescentes.

Instamos también a las madres, padres, abuelos, tías u otras personas encargadas del cuido y la crianza a utilizar e implementar formas positivas de disciplina, a través del establecimiento de límites y de un proceso constante de comunicación con las niñas, niños y adolescentes. Está demostrado socialmente que es un mito y una justificación adultista considerar que sólo a través del castigo corporal se puede educar o disciplinar a una niña, niño o adolescente. Hacemos un llamado a educar con ternura.

La autora es Procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia (a.i)

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