Vieja Managua

Manuel Escobar Acevedo En noviembre de 1948 fue inaugurado el Estadio Nacional con la Décima Serie Mundial de Beisbol, en la que participaron Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Aruba, Panamá, Colombia, México, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, que era el anfitrión. Por primera vez se miraba un espectáculo de esa naturaleza. […]

Manuel Escobar Acevedo

En noviembre de 1948 fue inaugurado el Estadio Nacional con la Décima Serie Mundial de Beisbol, en la que participaron Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Aruba, Panamá, Colombia, México, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, que era el anfitrión.

Por primera vez se miraba un espectáculo de esa naturaleza. Recuerdo muy bien que Managua no durmió: restaurantes, barberías, salones de belleza y mercados no cerraron.

Desde las 4:00 de la mañana la gente ya estaba haciendo fila para entrar a ese coloso que ha sido testigo mudo de espectáculos deportivos y de farándula. Las puertas del estadio tenían que abrirse a las 8:00 de la mañana porque la inauguración comenzaría a las 10:00.

Era tan inmensa la multitud que no alcanzó la gente en las graderías, por lo que tuvieron que tirarse al terreno de juego. Recuerdo que el general Somoza García lanzaría la primera bola, y antes de la inauguración el teniente Alvarado se lanzaría en paracaídas y caería en el centro del diamante en el estadio.

El general Somoza, quien se encontraba en palco presidencial, cansado de esperar la caída llamó por radio al teniente Alvarado y le reclamó: "Ideay hombré, ya me duele la nuca de estar viendo para arriba. ¿A qué hora te vas a lanzar?" Espérese jefe, es que el viento no me favorece, respondió el teniente Alvarado, quien finalmente se arrojó con tan mala suerte que fue a caer a las tucas de la Sinfín, encima de un palo de espina, en el aserrío de Carlos Morales. Eso quedaba en la parte oeste del estadio.

En ese entonces la mayoría de las calles no eran pavimentadas, por lo que las regaron para darle mejor imagen a la capital. La calle que va al estadio se llenó de negocios de fritangas, frutas y venta de gorras.

Estaba en boga para entonces la Pepsi Cola con su avioneta que escribía el nombre de la compañía con humo en el cielo. También estaba en boga el famoso porro colombiano. Esa música sonaba en todas las ?rokonolas? de Managua y la gente bailaba ese ritmo de la época. Mi Managua alegre contenta y sana. Así recuerdo a la vieja Managua.

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