Ana M. de Cuadra
En la introducción al programa Fin de semana, de Radio Corporación, del domingo 5 de junio, se decía: “Aportar ideas y algo positivo, que ayuden a resolver el relajo que están haciendo con Nicaragua, hablen con el corazón, no con el hígado, como nicaragüenses y no como pertenecientes a ningún partido”. Pero el programa se desarrolló, sin nada positivo, sin sugerir ninguna idea para resolver los enredos en que estamos sumidos, más bien con la misma corriente de insultos de unos para otros, ensalzando a su simpatizante y culpando al adversario.
Yo hago una pregunta y me gustaría que alguien me la conteste: ¿Es o no es constitucional todo lo que se está haciendo y se ha hecho en la Asamblea Nacional? ¿Es válido, es moral? Si se invitó a un diálogo “tripartito”, como garante a Su Eminencia el cardenal Miguel Obando. Por qué no comenzar por pedirle a él que nos haga saber si está cumpliendo o no con los puntos acordados. Siendo él nuestra figura con la más alta investidura en Nicaragua, un hombre apegado a la verdad, a la justicia e imparcial, no nos puede engañar, tengamos fe y esperemos en Dios que nos hable con la verdad y como hombre preparado y culto, nos aclare si ha habido consenso o no al tomar las decisiones que se han tomado.
Si no se han respetado los acuerdos del diálogo, ¿podríamos deshacer lo ya hecho? ¿Se podría decir borrón y cuenta nueva? Comenzar a dialogar, con legalidad y justicia, con más garantes, por ejemplo la OEA, que ya fue garante hace algunos años y con resultados positivos (cuando la Contra), y sin necesidad de excluir al Cardenal. Un diálogo con honradez y dispuestos a cumplir con lo que se llegue a acordar haciendo partícipe a todo el pueblo, de cada uno de los puntos a tratar. Es de suma importancia, dejar establecido de una manera clara que las próximas elecciones presidenciales sean súper vigiladas por organismos internacionales y tener la certeza de que no se dé un fraude como en elecciones pasadas.
Tenemos que unirnos, pero unirnos todos, sin distinción de partidos, luchar, expresarnos públicamente y sin ningún miedo, no podemos permanecer ante semejantes desmadres que se están cometiendo contra Nicaragua entera, contra un pueblo hambriento de justicia y de alimento. Ya no queremos caudillismo, nuestros votos los dimos por un Gobierno Presidencialista y no Parlamentarista. Queremos caras nuevas y no reelecciones de ninguna índole. ¿Cómo es posible que siga de presidente del Consejo Supremo Electoral, alguien que tiene 10 años de serlo? Y así podríamos enumerar a muchos más, pero no es necesario, pues como nicaragüenses todos sabemos quiénes son y todos los conocemos.
¡Necesitamos la unión! Ayudar a gobernar y no a desgobernar como se ha venido haciendo. Una vez que el pueblo escogió a su Presidente, limpiamente y por mayoría pues hay que olvidarse de partidos y distingos políticos y todos juntos a cooperar. ¡Eso es querer a su Patria! Solo así Nicaragua volverá a ser la Nicaragua que debe ser. ¡Viva Nicaragua y viva la unión! ¡No desmayemos!
El que conoce y calla es cómplice y es culpable como el corrupto o como el terrorista. La lista negra está corta, aún faltan nombres que agregar. El encubridor es tan culpable como el actor.