Embajador candidato

Douglas [email protected]

Francisco Fiallos Navarro, el funcionario de gobierno que dirigió las acusaciones contra los políticos corruptos de Nicaragua, a partir del año 2002, es el mismo que ahora se promueve como candidato presidencial en diferentes medios de comunicación mientras ostenta un cargo diplomático pagado por el Estado.

¿Hay un conflicto de intereses? Creo que sí. Parte del tiempo que corresponde a sus funciones públicas, por las que le paga el Estado, lo está dedicando a buscar beneficios personales en la política.

Fiallos, ex Procurador General de la República y ahora embajador de Nicaragua en Costa Rica, ha aparecido en las últimas semanas en periódicos y radioemisoras nicaragüense haciéndose campaña electoral, sin desprenderse del cargo público y, por lo visto, sin que ninguna autoridad del Gobierno le llame al orden.

Hace meses fue criticado por sus visitas frecuentes a Nicaragua y en esa ocasión argumentó que viajaba mucho, de San José a Managua, por exigencias de la Cancillería; pero la última vez que los periodistas le vieron en la capital nicaragüense fue hace dos semanas, en un día laboral, en un hotel donde se realizaba un foro sobre elecciones primarias dentro de los partidos políticos.

El colmo es que Fiallos también hace campaña electoral en Costa Rica, donde pretende conseguir los votos de los migrantes nicaragüenses que trabajan en ese país y que podrían venir a votar a Nicaragua, si ya tienen cédula nica, en las próximas elecciones generales del año 2006.

Hace días Fiallos hizo propaganda política a su favor y del partido Alianza por la República en un programa de una radioemisora de Costa Rica, donde la embajada nicaragüense paga un espacio semanal destinado a informar a los migrantes sobre los servicios consulares y otras asistencias que les brinda la misión diplomática.

Según lo informado el sábado por LA PRENSA, el espacio radiofónico usado por Fiallos es financiado con fondos de la Cancillería, o sea dinero público procedente de los impuestos de los nicaragüenses, por lo que el conflicto de intereses es mayor en este caso.

Si tomamos en cuenta esos abusos, la propaganda del embajador publicada en periódicos nicaragüenses se torna demagógica. Su anuncio reza, en parte: “…No puedo dejar de pensar en todos mis compatriotas que, cuando visito Nicaragua, con tristeza me expresan sus desilusiones al ver a nuestro país acorralado por unos pocos que pretenden doblegar a la gran mayoría”.

Su mensaje, bastante mesiánico, pretende vender la idea de que él se va a sacrificar por los nicaragüenses oprimidos o afligidos, pero lo que hace es aprovechar una posición pública, financiada por todos los nicaragüenses, para ver si consigue un cargo mejor en el Estado si logra ser candidato y si al menos gana votos para ser diputado.

Fiallos tiene derecho a ser candidato, pero debe renunciar al cargo público para dedicarse a su campaña. Igual tendría que renunciar José Antonio Alvarado, quien lanzó su precandidatura presidencial y aún dirige el estatal Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE).

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