Benita Ferrero-Waldner
Hace un año, en la Cumbre de Guada-lajara, uno de los dos temas centrales fue la cohesión social. En noviembre de este año, la Cuarta Cumbre de las Américas se celebrará en torno al tema de la creación de empleo para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática.
No creo que esto sea una coincidencia. Creo por el contrario que esto demuestra que existe entre nosotros un gran consenso sobre la necesidad de dar prioridad a políticas que tengan un impacto positivo en las condiciones de vida de nuestras sociedades y muy particularmente de los sectores más desfavorecidos.
Durante los trabajos preparatorios de la Cumbre de Guadalajara se ha ido acuñando un concepto de cohesión social que hoy es generalmente aceptado y utilizado. De acuerdo con ese concepto hay más cohesión cuanto menos pobreza, desigualdad y exclusión existe. Y ciertamente es difícil pensar en un vector de cohesión social más eficaz que el empleo.
El tema elegido para la Cuarta Cumbre de las Américas y el que centró los debates de la Cumbre de Guadalajara son complementarios. Solamente un enfoque económico y social integrado que considere la economía, el empleo y la cohesión social como elementos interdependientes, será eficaz para combatir la pobreza.
En unos casos se pondrá el acento en las políticas sociales y fiscales para promover equidad y suprimir desigualdades. En otros, se subrayará la necesidad de promover la inversión productiva que genere empleo. Pero en realidad ambas cosas son esenciales y deben ir de la mano.
Nos felicitamos por tanto de que los trabajos de la Cuarta Cumbre de las Américas coincidan no sólo con la prioridad expresada por nuestros jefes de Estado en Guadalajara sino también con el compromiso renovado de la Unión de promover más y mejores empleos en el marco de la revisión de la estrategia adoptada en Lisboa.
Europa debe renovar las bases de su competitividad, aumentar su potencial de crecimiento y su productividad y reforzar la cohesión social apostando, sobre todo, por el conocimiento, la innovación y la valorización del capital humano. La reactivación de la estrategia de Lisboa es imprescindible para revitalizar el modelo social europeo, basado en la búsqueda del pleno empleo y una mayor cohesión social.
Esta convergencia de enfoques y prioridades muestra claramente el interés de promover un diálogo entre la Unión Europea y los países latinoamericanos, con el objetivo de contribuir a la promoción de la cohesión social y a la reducción de las desigualdades sociales a través de un mayor acceso al empleo, y de una distribución más equilibrada de ingresos, derechos y oportunidades entre los distintos grupos sociales.
Particularmente interesante me parece el vínculo entre la creación de empleo y la gobernabilidad democrática. Es indudable que el desempleo en tanto que vinculado a la pobreza y a la exclusión tiene un impacto muy negativo en la participación del ciudadano en el proceso político.
Pero no es sólo la falta de empleo la que puede y situar al individuo en situaciones de precariedad y de exclusión. En ciertos casos las condiciones de trabajo no respetan los derechos fundamentales y la dignidad de la persona humana. Es por tanto necesario la promoción del trabajo decente tal como lo propugna la Organización Internacional del Trabajo. La lucha contra la economía informal es fundamental en este aspecto. La Comisión Europea se esforzó en situar la cohesión social como tema no sólo prioritario de la Cumbre de Guadalajara sino como tema prioritario de nuestras relaciones.
Estamos decididos a contribuir a transformar en hechos concretos los compromisos adquiridos en Guadalajara. Hemos ya puesto en marcha el programa eurosocial. En las próximas semanas comenzaremos una colaboración con la Secretaría de la Comunidad Andina en torno a su Plan Integrado de Desarrollo Social. El Comisario Almunia está hoy mismo en Washington para reunirse con el Director del FMI, el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y el Vicepresidente del Banco Mundial para tratar de la cohesión social.
Ya sé que esto no es mucho en comparación con la amplitud del problema y que el verdadero esfuerzo recae en ustedes. Pero no les quepa la menor duda de que, en la medida de nuestras posibilidades, seguiremos trabajando sobre este tema que consideramos vital para el futuro de las dos regiones.
La autora es comisaria de la Unión Europea en las reuniones ministeriales del Grupo de Río