En letra pequeña

Fabián [email protected]

CAÑONES

En esta guerra de los poderes, el Gobierno decidió sacar su artillería pesada. Decretar el Estado de Emergencia para aumentar la tarifa eléctrica parece tan desproporcionado como cazar patos con cañones. Y aunque, de hecho, el cañón le da la posibilidad de destruir el pato y todos sus alrededores, el Gobierno pide que confiemos en su puntería y asegura que sólo le pegará a ese pato en particular: el de la tarifa eléctrica. Sin embargo, hay más de una razón para estar asustados.

ARRINCONADO

En primer lugar, asusta, porque el actual Gobierno carece de la experiencia para usar este tipo de armamento. Le puede estallar en las manos. ¿O ustedes creen que el Frente Sandinista no puede instalarle en 24 horas una jornada de protesta igual o mayor que la que vivimos recientemente con el alza de transporte? El motivo está servido. Y en segundo lugar, porque en esta batalla el Gobierno luce arrinconado, defendiendo sus últimas trincheras, y si ahora viene a echar mano de su armamento pesado, es porque posiblemente sea lo último que queda en su arsenal.

RULETA RUSA

Veámoslo desde otro ángulo. El Gobierno está mostrando que no sólo es pellejo y grasa, que también tiene músculo, piensan algunos. Y hasta creen que don Enrique Bolaños podría terminar de gobernar de emergencia en emergencia, manteniendo pecho en tierra a los señores del pacto: decreta el Estado de Emergencia, toma el control del país, a las 72 horas la Asamblea se lo rechaza y a las 73 decreta una nueva emergencia y así hasta el final de su gobierno. Está feo eso. Sería como estar jugando a la ruleta rusa con Nicaragua. Basta recordar que toda acción tiene una reacción, y si algo han demostrado los señores que están en la acera de enfrente es que son hábiles, mañosos y faltos de escrúpulos.

FRÁGIL

Lo más lamentable de todo esto es reconocer por enésima vez la fragilidad del país en que vivimos. Imagínense, ¡una serie de garantías constitucionales fueron suspendidas para que el Gobierno pudiese aumentar la tarifa eléctrica! Un día de éstos no despertamos y ya no tenemos más país en que vivir.

SOÑAR

Soñemos que hoy los diputados, en un arrebato de sensatez, deciden elegir a los nuevos magistrados del Consejo Supremo Electoral en base a criterios técnicos y no partidarios. Supongamos que los buscan por su honestidad, y no por su capacidad para hacer marrulla. Ese simple gesto, por lo demás tan elemental, cambiaría totalmente el panorama. Mañana Nicaragua sería un país distinto. Basta un tribunal electoral imparcial para empezar a cambiar las cosas. Pero, bueno, como dije al principio, soñemos…

CARRETERA

Nadie puede decir que la nueva Carretera a Masaya no estará mejor que aquella delgada y craterosa vía que existía hasta que el Estado contrató a Hispánica. Sin embargo, en este caso, estar mejor no es suficiente. Con este proyecto tuvimos la oportunidad y el dinero para construir una carretera para el futuro. Al menos con esa idea se comenzó la construcción. Pero, otra vez, la negligencia y la mala administración hicieron que nos conformáramos con “peor es nada”.

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