Marco Mayorga
Cada vez que sucede un terrible accidente ocasionado por una ineficiente supervisión policial hay que recordarlo. ¡No puede ser! La muerte de Fermina Iglesias, de 35 años, madre de una niña de 5 años, mujer esforzada, de familia y trabajadora que venía desde abajo, el jueves 26 de mayo en el kilómetro 6 de la Carretera a Masaya por culpa de jóvenes irresponsables corredores de carreteras, viene otra vez a llamar la atención a la Policía sobre:
Corredores de carros: Primero decenas y ahora cienes de carros semipreparados tienen su medio de diversión en diferentes sectores de Managua colocando en peligro a miles de ciudadanos. Me cuentan que algunos de ellos son hijos de jefes importantes de la Policía. En Carretera a Masaya con mucha frecuencia he observado esta situación en la que se llega al extremo de parar el tráfico por organizar la salida de la carrera. Prácticamente ya es un club organizado, con calendario, por potencia, en horas estipuladas y eventuales. Asimismo normalmente circulan por la ciudad haciendo gala de su potencia irrespetando a otros conductores y violando muchas regulaciones de tráfico ¿Y quién no lo sabe?
Buses y taxis: Desconozco si son todos, pero creo que existen algunos conductores responsables; pero es común ver a cada instante a buses y taxis haciendo malas maniobras, parándose donde quieren, haciendo carreras entre ellos, cruzándose la luz roja del semáforo, zigzagueando, y todas las infracciones posibles. ¿Y quién ignora esto?
Congestionamiento: Casi todo congestionamiento de Managua no es por la cantidad de vehículos, es por las infracciones de unos pocos conductores que obstaculizan el flujo de automóviles. Hacen paradas en lugares prohibidos, utilizan el carril equivocado, insisten en cruzar una intersección aún creando atolladero. No es posible que las actitudes de unos pocos perjudiquen a toda la población. ¿Y por qué deseamos ignorar esta situación?
No dudo que esta situación es del conocimiento de la Policía; tampoco dudo que la Policía tiene la preparación y el personal adecuado. Lo que dudo es que esta situación sea prioridad para la Policía. Debo manejar más de una hora diario por múltiples sectores de Managua y puedo confirmar las miles de infracciones de tránsito de este tipo. También observo a los policías enfocados en otras prioridades que casi siempre es ubicarse a 50 metros de la intersección y poniendo 100% de atención al mal giro (aquella infracción ridícula, única en el mundo de que al girar se debe caer en un carril x). Y a 50 metros de ellos, en la intersecciones suceden infracciones (creo que de 10 a 15 por minuto) a vista y paciencia de la Policía.
El ordenamiento y creación de una cultura de manejo es responsabilidad y obligación de la Policía; y no debe evadir esta función. La solución es coordinar a la Policía de Tránsito a realizar una labor enfocada a resolver esta situación real que crece a diario; y estoy seguro que en poco tiempo, así como en el área de seguridad ciudadana, podrán alcanzar resultados positivos.
El autor es segundo vicepresidente de AMCHAM