Federico Dueñ[email protected]
El delicado “run-run” del pertinaz e inevitable rumor avanza, se acelera, crece y de su sordo pero persistente movimiento se desprende la amplia inquietud social, se siembra la duda y los cuestionamientos viscosos se desparraman por toda la frágil, permeable población, desde los sectores más encumbrados de la sociedad, la economía y la política del país, hasta los indigentes pobladores de La Rebusca y Acahualinca. Son simples rumores, sí, pero ya suenan mucho y con mayor frecuencia, pues como dice el dicho, “si el río suena, aguas lleva”. El gobierno de doña Violeta la donó a la Iglesia Católica antes de que don Lenín Cerna pudiera inaugurarla. El FSLN estaba orgulloso de su sólida e imponente construcción, pero las elecciones del noventa le impidieron su pomposa inauguración.
¿Qué distancia hay de Las Sierritas a la Unica? Las elegantes instalaciones que estaban destinadas a ser el centro neurálgico del temido y respetado Ministerio del Interior sandinista, por obra y magia (milagro, no), de pronto fueron, sencillamente, obsequiadas a la Iglesia Católica por el Gobierno, para posteriormente ser destinadas a la creación de una universidad privada, bajo el control académico y administrativo de la ahora maltrecha jerarquía católica. La Unica recibió fuertes y respetables donaciones, así como múltiples apoyos económicos para becarios en forma masiva e indiscriminada, principalmente del actual reo de El Chile. Aparentemente miles de estudiantes se graduaron allí de manera gratuita, muchos de ellos, hijos de políticos y altos funcionarios del gobierno, patrocinados con amplias y envidiables becas, sufragadas completamente por el mismo Gobierno. Es bueno que el Estado se preocupe porque los jóvenes universitarios se eduquen adecuadamente, lo que no es bueno, ni sano, ni correcto, es que los criterios para seleccionar a los becarios sean cariñosamente parcializados y de manera misteriosa beneficien en forma directa a candidatos familiares de las clases políticas privilegiadas, por el simple hecho de tener ellos el poder. Todo pagado con los sangrantes impuestos de la ciudadanía en general.
¿Cuántas becas para estudios profesionales y seminarios ha patrocinado el Gobierno en la Unica y a qué costo? ¿Nombres, números? Y el run-run no sólo continúa sino que se acrecienta con el cambio del Arzobispo de Managua, aderezado con la interrogante que varios amigos me han hecho y continúan haciendo, sin tener yo una respuesta positiva o adecuada, porque yo… también estoy en las mismas. ¿Quién es el propietario ante el Registro Público de la Propiedad de la Unica? Supongo que es la propia Iglesia Católica, pero el insidioso y sonoro run-run indica que el meollo está todavía más arriba del flamante decano “intocable”, doctor Roberto Rivas Reyes. Hay que poner fin a estos crecientes rumores, es obligación de la jerarquía dejar bien claro este penoso run-run, para evitar que sus competidores y enemigos continúen aprovechándose de los rumores y obtengan pingües beneficios incrementales, cualitativos y cuantitativos, en capitalizables nuevos creyentes, en detrimento directo del ya severamente vapuleado sector católico, bajo el criterio de “quien nada debe, nada teme”. ¿Qué opina el cauto Nuncio Apostólico sobre el penoso asunto de la Unica? ¿Lo regañaría el cardenal Sedano desde el Vaticano, si habla? El problema de la Unica es muy delicado, pero, precisamente por su delicadeza es prioritario que la Jerarquía emita oportunamente su opinión, para dar por terminado este run-run. De permanecer en silencio… “el que calla, otorga”, y ya no habrá más que hablar, así, aquéllos que me han preguntado sobre el tema dejarán de molestarme. Este tema, el de la Iglesia, es muy incómodo de abordar. ¡Nunca quedás bien con nadie! ¡ Dios salve a Nicaragua!
El autor es empresario