Martha Lorena Murillo Argüello*
En el ámbito legal, según las normas jurídicas de Nicaragua la declaración del Día de la Madre tiene su antecedente en el Decreto Legislativo No. 69 del 29 de mayo de 1940, publicado en La Gaceta, Diario Oficial No. 148 el 5 de julio de 1940, el cual declaró Día de la Madre el 30 de mayo de cada año.
Posteriormente, el Decreto No. 589 del 20 de noviembre de 1976, publicado en La Gaceta, Diario Oficial No. 72 del 26 de marzo de 1977, reformó los artículos 1 y 2 del Decreto No. 69, declarando Día de la Madre el último domingo del mes de mayo de cada año.
Tres años después, el Decreto No. 430 del 24 de mayo de 1980, publicado en La Gaceta, Diario Oficial No. 128, el 7 de junio de 1980, derogó al Decreto No. 589, y declaró Día de la Madre el 30 de mayo de cada año, y dispuso que durante todo el mes de mayo se efectuarán a nivel nacional, especialmente en todos los centros de enseñanza, actos en su homenaje.
El Código del Trabajo, en el Título III, Capítulo II, Artículo 66, no incluye el 30 de mayo como día feriado, sin embargo, establece la facultad del Poder Ejecutivo para declarar días de asueto con goce de salario o a cuenta de vacaciones, tanto a nivel nacional como municipal, por consiguiente ha sido costumbre que el Ministerio del Trabajo, en uso de las facultades conferidas por la Ley, cada año otorga a los trabajadores mediodía de asueto a cuenta de vacaciones, con el fin de conmemorar este día.
En el ámbito comercial, los restaurantes y las empresas promueven su variedad de artículos, electrodomésticos, flores, comida, realizando promociones que incluyen desde rifa hasta descuentos del 50 por ciento en los productos, con la esperanza de obtener una demanda relevante y una idónea oportunidad para incrementar sus ganancias.
No obstante, en la actualidad la situación de los nicaragüenses no es alentadora debido que la demanda está enfocada en primer lugar en la compra de granos básicos y productos necesarios para el hogar, en la salud y educación, por lo que se hace necesario tener un grado de madurez sólido para comprender que lo más importante no es obtener un regalo material, sino en experimentar el profundo sentimiento del amor, la solidaridad y el respeto hacia la mujer, quien nos regala el privilegio y valioso don la vida.
Para finalizar, a diario observamos en las noticias sensacionalistas que muestran la realidad en nuestro país, el maltrato, los insultos, el vocabulario soez e incluso hasta parricidio, hacia nuestra progenitora, actos que no deben seguir permitiéndose porque si todos contribuyéramos con nuestro comportamiento aplicando los niveles de educación, el orden moral, normas de cortesía y respetando las leyes nuestra madre estaría contenta y seríamos un orgullo para nuestra madre Patria: Nicaragua.
* La autora es Abogada