“Nos preocupa la infiltración del crimen organizado”

La violencia urbana, las pandillas, el narcotráfico y la penetración del crimen organizado en las instituciones regionales, son las principales amenazas que una consultora independiente de Estados Unidos ve en Centroamérica Alberto L. Alemán La probabilidad del uso de la región como punto de tránsito o de operación por terroristas islámicos es algo que no […]

  • La violencia urbana, las pandillas, el narcotráfico y la penetración del crimen organizado en las instituciones regionales, son las principales amenazas que una consultora independiente de Estados Unidos ve en Centroamérica

Alberto L. Alemán

La probabilidad del uso de la región como punto de tránsito o de operación por terroristas islámicos es algo que no puede menospreciarse, aunque son otras las amenazas desde esta parte de continente lo que más preocupa a Estados Unidos, sostiene la experta independiente Margaret Daly Hayes.

La doctora Hayes estuvo varios días en Nicaragua para dictar conferencias y exponer sobre aspectos de seguridad ante estudiosos del tema, militares, policías y estudiantes, invitada por la embajada de EE.UU. y el centro de estudios Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).

La violencia, los altos índices delictivos, las maras, el narcotráfico y sobre todo, la infiltración de las instituciones de Centroamérica por el crimen organizado: así resumió la experta los fenómenos más peligrosos para la seguridad de su país, provenientes de Centroamérica.

En cuanto a los ejércitos regionales, Daly abogó por intensificar la cooperación entre las FF.AA. de los países en la lucha contra el narcotráfico y no se mostró muy favorable al argumento de que Washington debe proveer de más equipos a los cuerpos armados para ese fin.

Jovial y de buen ánimo, concedió una entrevista a LA PRENSA.

¿Desde Washington, cuáles son las amenazas visibles o probables que vienen desde Centroamérica?

Creo que el tema de la violencia urbana, de la frecuencia de armas ligeras, etc., los homicidios; ésa es la gran preocupación. Y claro, el tema de las maras, sobre todo en Washington, porque tenemos una manifestación de maras en la región de Washington (D.C.); la Mara Salvatrucha está muy activa en Maryland, Virginia, etc. Entonces hemos sentido el impacto de eso en la carne.

Hay un interés positivo por las tasas de desarrollo, las posibilidades de crear trabajos.

El tema del narcotráfico, porque mucha de la droga que viene de América del Sur por Centroamérica, envenena las instituciones de Centroamérica y llega a los Estados Unidos. También están infiltrados por el crimen organizado, que está perjudicando la capacidad de las instituciones de combatir el crimen y la violencia.

¿Cuán credible es la amenaza de que América Central sea utilizada por terroristas islámicos de Al Qaeda u otros?

Siempre hay una probabilidad de que pase una persona por la región, no se debe subestimar la (ingeniosidad) de esos organismos que quieren hacer daño a EE.UU. no creo que se impliquen las instituciones de la región, sino por su fragilidad es más fácil aprovechar las oportunidades (de atravesar el istmo). Y Uds. están ya con el tema de los dos ejemplos, del alerta (esta semana).

¿En cuanto a presencia de elementos terroristas, de células, las probabilidades son mayores en América del Sur que en Centroamérica?

Hay una preocupación de que algunos centros de América del Sur, por su componente étnico, ofrecen mayor capacidad de penetración por la composición de los pueblos, una histórica migración de gente del Medio Oriente hacia esas comunidades de Sudamérica. Pero creo que en el caso de Centroamérica la preocupación es la relación cada vez más obvia entre el crimen organizado y el terrorismo político.

La convergencia de estas dos tendencias haría factible que un grupo terrorista podría aprovechar los (vínculos) del crimen organizado para penetrar las instituciones, o las seduce…

¿Cree Ud. en alguna probabilidad de un vínculo peligroso entre partidos de izquierda, ex guerrillas, como el FSLN o el FMLN y grupos terroristas?

Eso no es realmente un tema de mayor preocupación en el caso del FMLN o el FSLN. Es obvio que en el caso de (las) FARC (guerrilla de izquierda) o de (las) AUC (paramilitares de ultraderecha) en Colombia, los dos grupos usan métodos terroristas y tiene vínculos con el crimen organizado que hacen sospechosas sus intenciones a largo plazo.

En Guatemala, El Salvador y Honduras, la preocupación principal de la población en seguridad es la alta delincuencia, y en particular, las pandillas. Uno de los reclamos de El Salvador a EE.UU. es que pare las deportaciones de mareros, pues no tiene capacidad de absorber esos elementos criminales que son devueltos. ¿Cómo ve ese argumento?

Ese argumento no sólo de El Salvador; es un viejo argumento de los países del Caribe, por ejemplo, que han tenido muchas veces una emigración ilegal a EE.UU.; (hay) gentes que son malos ciudadanos y cometen horrores y están expulsados. Creo que es realmente un tema bilateral o regional donde de cada lado tenemos que trabajar conjuntamente para solucionar ese problema.

Queda claro que muchas veces las fuerzas de seguridad y las instituciones penales de Centroamérica no son capaces de absorber a esa gente.

¿Pero a corto o mediano plazo, continuarán las deportaciones de esos pandilleros?

Continuarán porque así la ley dice, pero yo creo que con un refinamiento de quiénes deportan, cómo se tratan, cómo hacen seguimiento de esos elementos; porque muchos de ellos se deportan y… ¡aparecen de nuevo en los EE.UU.! Entonces hay una colaboración mayor entre autoridades para controlar mejor las cosas. Y esto va a profundizarse.

¿De qué dependería una reforma a la ley para reducir las deportaciones? ¿Del Congreso o las autoridades de Migración pueden tomar algunas decisiones?

Eso tendría que ser actuación del Congreso y por lo tanto sería difícil cambiar la ley porque ningún congresista va a votar por mantener elementos criminales en su comunidad. ¡Sería muy difícil a un congresista enfrentar a sus votantes y decir: “Bueno, los dejamos aquí”!

Lo que sí deberíamos repensar es, creo yo, es toda la parte de la justicia penal, el tratamiento y la reincorporación de estas personas en la cárcel; muchas veces falta el tratamiento social y sin (esto) es muy difícil que se reformen, tanto en EE.UU. como en los países de Centroamérica.

Los críticos de las estrategias antimaras en todos estos países nuestros señalan que ante todo son de carácter represivo y que descuidan los aspectos sociales. ¿Está de acuerdo?

Sí, hay que usar la fuerza porque ellos usan la fuerza, pero hay que (compensar) la fuerza con otras medidas orientadas a… ehhhh…. ¡estoy perdida sin diccionario!….

Si quiere dígalo en inglés…

(Medidas orientadas) a su desintegración, a quitarles el atractivo (de pertenecer a las maras); muchas veces los jóvenes entran a las pandillas y no pueden salir. Tenemos que crear condiciones que les permitan salir de ellas.

Pero también tiene aquí un peso muy grande el problema de la pobreza, la falta de educación, oportunidades, no hay empleos…

Claro. En el fondo del problema es precisamente eso. Primero, (están) mal educados, no están preparados para trabajar, luego, no hay trabajos en que puedan usar las capacidades que tienen. Tenemos que pensar en la oferta de trabajo, el crecimiento económico y crear trabajos útiles. No todos van a querer trabajar pero algunos no va reclutarse por las pandillas si tiene un buen trabajo y educación.

¿Qué se hace en EE.UU. con los pandilleros en este respecto?

Se están movilizando primero grupos sociales a nivel de comunidad, actividades de la propia Policía para acercarse a los grupos, entender cómo están trabajando, tratar de atraer, a quitar algunos participantes de los grupos, asegurar que no estén en la criminalidad organizada, o sea están usando el modelo de Policía comunitaria orientada a estos grupos específicos.

Un tema relacionado con todo esto. ¿Ha sido exitoso o no el Plan Colombia? Las áreas cultivadas de coca no han disminuido desde 2003, prácticamente.

Creo que la capacidad del estado colombiano de mantener presencia (ha crecido). Creo que el Plan Colombia no se puede medir solamente por áreas de coca sembrada, etc.

Pero sí (también por) la extensión de la presencia del Estado, la capacitación de jueces, escuelas, presencia de policías en los municipios, lo que inocula en cierta manera a esos lugares frente a la invasión de las FARC, etc. También los precios de las drogas en las calles tampoco está aumentando; eso indica que por mucho más que se produce no se están lucrando (más de ese hecho); están haciendo avances en el control del lavado de dinero de grupos insurgentes o terroristas.

Hay que ver que la opinión pública a favor del presidente Uribe, que se mantiene el apoyo muy alto al plan y el impacto que ha tenido. Por ejemplo, el nivel de violencia ha caído en ciudades como Cali o Bogotá, (en) razón de nuevas políticas de la Policía y los alcaldes.

CRÍTICAS A LUCHA ANTIMARAS

En su último reporte anual, divulgado esta semana, Amnistía Internacional criticó a los países de Centroamérica porque varias de sus políticas públicas no han sido respetuosas de los derechos humanos.

La cooperación militar: ¿suministrar equipos o no?

Desde los años noventa, con el fin de las guerras en el istmo, los ejércitos han cumplido nuevas funciones, sobre todo de lucha contra el narcotráfico; ya no se meten tanto en política como antes. ¿Qué otros roles ve usted, además de ése, para los Ejércitos en Centroamérica?

Creo que primero que los Ejércitos que tienen su fundamento en la actuación terrestre, tienen que desarrollar capacidades en el ambiente marítimo, aeroespacial, sobre todo en asunto de radares, para (poder) mejorar (su) potencial de combate al narcotráfico.

Los ejércitos ha tenido un desempeño muy interesante en operaciones de paz; creo que esa cooperación regional, y en operaciones como Irak, Haití, etcétera, es una de la misiones importante en el futuro; siempre tienen que mantener vigilancia en las fronteras -la misión clásica- y estar preparados para apoyar a las autoridades civiles en temas como los desastres naturales, donde el Ejército nicaragüense se ha desempeñado muy bien recientemente.

Así que yo creo que se están adaptando a una gama de misiones al servicio del pueblo que es muy positivo.

¿Considera que la colaboración de EE.UU. sobre todo contra el narcotráfico ha sido satisfactoria? Por ejemplo, Nicaragua ha reclamado que se den aviones de intercepción, lanchas guardacostas para la Fuerza Naval. Hasta ahora, un instrumento fundamental es un tratado bilateral que permite la entrada de naves norteamericanas en aguas nacionales.

Primero, Nicaragua va a tener que pensar bien el presupuesto, el entrenamiento del personal, la estructura de fuerzas que requeriría si quisiera tener más aviones, más fuerza naval, etc. (Y también considerar) el tamaño del presupuesto y la capacidad de la nación de invertir en esa fuerza en comparación con todas las otras cosas que tiene que hacer.

Hay una importante oportunidad que se debería enfatizar que es colaborar con las otras fuerzas (armadas) en la región; ya tenemos la estructura de CFAC (Conferencia de las Fuerzas Armadas de Centroamérica) y de otras instituciones de cooperación a nivel centroamericano, que podrían hacer mucho más aumentando esa capacidad (de interacción) que aumentando (las capacidades individuales).

Mientras tanto la cooperación con EE.UU. puede suplementar capacidades no existentes en la fuerza nicaragüense; continúa siendo una forma eficaz de trabajar.

¿Qué hay con respecto a otros ejércitos? El Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estuvo en Guatemala hace poco. El embargo de armas contra el Ejército de ese país, vigente desde los años setenta se va a acabar.

Sí. Pero hay que reconocer que no ha regularizado en materia de derechos humanos, (falta una verdadera) reestructuración para lograr una fuerza reducida; creo que el tema es que la fuerza (guatemalteca) tiene que hacer algunas cosas más para poder aprovechar las armas, antes de realmente aprovechar las armas que se ofrecen.

Comenzamos la conversación hablando del nuevo escenario en América Central; ese nuevo escenario requiere un cambio de estructuras , de posturas, etc., por parte de las fuerzas, uno tiene que ver la dirección que van desarrollando antes de llenar los arsenales de equipos.

ACLARACIÓN

Por motivos de fuerza mayor ajenos a nuestra voluntad, no se publicó ayer la sección Reporte del Istmo, la cual aparece en la edición de hoy. Pedimos disculpas y comprensión a los lectores. Reporte del Istmo se publicará regularmente los viernes, y no otros días.

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