Fabián [email protected]
CARTA AL NIÑO DIOS
Como un ejercicio mental me puse a hacer una lista de los puntos que a mi criterio se deberían de discutir en un diálogo que de verdad quisiera sacar a Nicaragua del atolladero en que se encuentra. La lista que salió, de tan ingenua, más parece una carta al Niño Dios bastante adelantada. No creo que no se le pueda haber ocurrido a tanto funcionario y político brillante y bien pagado que deambula de saco y corbata por los pasillos de nuestros edificios públicos y restaurantes de lujo. Pero, bueno, a riesgo de que se rían de mí, ahí les dejó mi particular lista negra:
– Que los jueces sean jueces y no abogados defensores de ciertos intereses muy particulares.
– Que los ladrones paguen por sus delitos y dejen de ser premiados por sus fechorías.
– Que los narcos paguen por sus delitos y dejen de reírse de la justicia nicaragüense.
– Que los diputados trabajen y dejen de ser exclusivamente activistas de sus partidos.
– Que el Presidente de la República gobierne para Nicaragua y no para otros países, incluyendo Estados Unidos.
– Que los funcionarios públicos sean electos a sus cargos principalmente por su competencia y no por lealtades.
– Que los diputados sean electos por los ciudadanos y no por listas organizadas por algún caudillo.
PRUEBA
Si Herty Lewites y Eduardo Montealegre llegaran a ser inhibidos de participar en la próxima campaña electoral, se estaría enviando una señal peligrosa. A estas alturas del campeonato no importa si ganan los sandinistas, los liberales, o una tercera o cuarta vía. Ni siquiera importa que sea Lewites o Montealegre. Lo importante es que, por ahora, los nicaragüenses reconocemos en estas dos personas la última prueba para saber si es cierto o no que nuestro sistema democrático sólo tiene dos opciones: Arnoldo Alemán o Daniel Ortega.
PELIGRO
He ahí el peligro: al quitarle toda posibilidad a la ciudadanía de cambiar las cosas por la fuerza de sus votos, sólo dejarían otra vez la rebelión. ¿Tendrá Nicaragua que bañarse de sangre nuevamente? Es una perspectiva aterradora.
¡ASÍ QUIÉN NO!
Yo creo que Daniel Ortega tiene todo el derecho a aspirar a ser otra vez Presidente de la República. Mientras nuestras leyes permitan la reelección no consecutiva, tiene derecho a buscarse una candidatura. Lo inconcebible es que para hacerlo ganar, primero le quiten los candidatos que dentro de su partido le podrían dar una paliza, y luego, una vez hecho candidato a la fuerza, el Consejo Electoral y el Sistema Judicial, vayan limpiándole el camino hasta que no haya nadie más por quien votar. En mi pueblo, a los que ganan a la brava les llaman marruñeros.
CAMBIO DE HORA
¿Y en qué quedó el cambio horario? ¿Se ahorra o no se ahorra nada? ¿Es beneficioso o perjudicial? ¿Seguiremos así o cambiaremos algún día? ¡Es que ya nadie se acuerda!