“Si pequeña es la patria uno grande la sueña”

Willy Rivas Icaza

¿Será cierto que todos los nicaragüenses comprendemos a cabalidad la frase de nuestro ilustre e inmortal poeta universal Rubén Darío?

¿Será que un número reducido de malos nicaragüenses piensa que lo dicho por el Príncipe de las Letras Castellanas es basura, ya que no les está importando hacer de este terruño un remedo de país?

Lo que no estamos haciendo nosotros (la gran masa silenciosa), nuestros hijos lo hicieron recientemente representados en un puñado de jóvenes. Ellos montaron, en pocos días, una marcha pacífica con nuestra bandera azul y blanco para decir a los políticos “queremos vivir y prosperar en paz”. Que se quiere a Nicaragua, y que no les gusta que unos pocos malos hijos de esta nuestra empobrecida Patria la estén llevando al despeñadero porque, aunque Nicaragua es pequeña, ellos grande la sueñan.

Marcharon también a decirle al mundo que la mayoría de los nicaragüenses no está representada en esa minoría de llamados “universitarios” quema carros, quema llantas, destructores de la propiedad privada. Que el nicaragüense que es gente sencilla, afable y que quiere trabajar, prosperar y salvarse de la miseria y pobreza, está pidiendo a gritos un diálogo entre todas las fuerzas vivas de la nación.

Pregunto: ¿Qué tanto creen algunos malos nicaragüenses que puedan estirar la cuerda con su retórica llena de sofismos para que ésta no se rompa? No creen que haya que pensar que este pueblo no es ni inocente ni bruto. Por algo existe el histórico güegüense.

Como decimos en buen nicaragüense, para prueba un botón: Un dirigente “político”, de ésos que en público se rasgan las vestiduras, en una conversación privada (al oído) le dijo al ministro de turno: “Esta huelga injustificada la tengo que realizar, necesito hacer puntos con mis dirigentes”.

Tengo la impresión de que se está apostando a que el nicaragüense continúe sumiso y complaciente a los caprichos de algunos políticos populistas. Además, hay mucho interés de que continúe la miseria y pobreza, ya que es lo ideal para el desarrollo de sus planes. Pareciera que se han olvidado de la historia, y que tarde o temprano los pueblos reaccionan y se vuelven violentos. Creerán nuestros malos “políticos” que ellos (pasados y presentes) son inmunes a tales reacciones.

Tal vez sería bueno recordarles la historia de la revolución francesa, una de las más sangrientas de aquella época, donde reyes y nobles que habían ignorado la pobreza y el hambre del pueblo, en plazas públicas, fueron decapitados por la furia de los ciudadanos franceses.

También podríamos mencionar a Fuente Ovejuna, del famoso escritor Lope de Vega, cuando en uno de los pasajes, el Rey pregunta: “¿Quién mató al Gobernador?”, y todo el pueblo a una sola voz contestó: “Fuente Ovejuna señor”. Luego el Rey pregunta: “Y quién es Fuente Ovejuna”, y de nuevo todos a una voz contestan: “El pueblo señor”.

Sería bueno que los que tienen el poder de hacer nuestras leyes no crean mucho en aquella máxima que dice: “La ley es dura, pero es la ley”. Los famosos dictadores del mundo como Nerón, Calígula, Hitler, Mussolini, etc., hicieron sus propias leyes para beneficio propio. Sin embargo, algunos terminaron siendo asesinados, guillotinados, otros se suicidaron o murieron colgados por el pueblo.

Sin embargo, que no quepa duda que somos nosotros los nicaragüenses los culpables que nos esté pasando lo que en la actualidad nos está ocurriendo. Señores políticos, los pueblos tienen su límite… por favor no ignoren la historia.

El autor es empresario privado.

Editorial
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