Pablo Sanabria
Con sentimientos mezclados leí la no-ta de aclaración que publicó LA PRENSA con fecha 18 de mayo y firmada por el jefe de redacción de este periódico, licenciado Eduardo Enríquez, en relación con la llamada “lista negra” de diputados corruptos y supuestamente sancionados por la Embajada Norteamericana con la suspensión de sus visas. Con sentimientos mezclados, digo, porque por un lado, sentí que esta vez este prestigioso diario no aplicara —como en el 99 por ciento de los casos— el procedimiento rutinario de confirmación exhaustiva de los datos suministrados por sus fuentes según lo indicado en su Código de Ética y Manual de Estilo, y, por otro lado, lamenté que la supuesta sanción no fuera cierta —al menos con relación a ciertos de los aludidos— pues una gran mayoría de nicaragüenses sentimos que muchos de nuestros políticos no sólo merecen la suspensión de sus visas norteamericanas sino la destitución de sus cargos.
Sin embargo, lo hecho está hecho y la aclaración del señor Enríquez era ciertamente necesaria porque, por un lado, manifiesta la integridad de carácter que lleva a las personas —y a las instituciones que representan— a reconocer los errores cometidos y, por otro lado, reivindica el buen nombre de algunos ciudadanos que sin razón aparecen en dicha lista.
Interesantemente, varias personas me han dicho que después de admitir este error nadie va a creer en las informaciones que publique LA PRENSA y que los diputados sandinistas —que han tenido a este Diario en la mira por denunciar sus abusos de poder— van a vengarse por medio de la aplicación de la llamada “ley Arce” —denunciada ante una comisión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que visitó Nicaragua, como una violación a la libertad de expresión— la cual elimina las exoneraciones fiscales que de acuerdo a la Constitución tenían los medios de comunicación para importar papel, maquinarias, equipos y refacciones.
En cuanto a lo primero, cabe señalar que el prestigio construido por el Diario LA PRENSA a lo largo de sus 79 años de existencia no se va a derrumbar por un hecho aislado. Los nicaragüenses reconocemos el trabajo serio, veraz y objetivo que LA PRENSA ha realizado a través de los años y por eso seguiremos apoyando y comprando el periódico. Errar es humano y el que esté sin pecado que lance la primera piedra.
En cuanto a que los diputados pactistas van a vengarse por medio de la aplicación de la “ley Arce”, creo que si lo hacen será obvio para todos y estarán simplemente confirmando el verdadero propósito con que nació esta ley. En meses pasados, el diputado Wilfredo Navarro declaró que “no se puede usar esta reforma como una venganza política en contra de medios de comunicación” y que la iniciativa de Arce era “un ataque directo a la libertad de expresión”. Aunque ya está aprobada, la aplicación de la llamada “ley Arce” está siendo negociada actualmente por los legisladores y las partes afectadas. Por lo tanto, habrá que estar atentos a la reacción de los diputados.
El autor es abogado.