Francisco Landero
De todos es conocido el accidente ocurrido en la Texaco Parque Industrial en mayo del 2003, donde se derramaron 5,200 galones de gasolina. He participado en evaluaciones de riesgo a la salud en este caso y creo que existen muchas opiniones erróneas que no coinciden con datos y estudios científicos. En este sentido, me siento obligado a comentar que hasta la fecha no hay ninguna evidencia de contaminación en los pobladores de Unidad de Propósitos.
Existen sólo tres vías de contaminación posibles producto de un derrame de combustible: respiratoria, digestiva y cutánea. En el caso de Parque Industrial toda la evidencia descarta cualquier contaminación a través de estas tres vías.
Por la vía respiratoria, donde pudieran penetrar los vapores existentes en el medio ambiente se han realizado diferentes pruebas de campo en la periferia de la estación utilizando herramientas de alta sensibilidad para detectar la presencia de vapores de gasolina, y los resultados han demostrado que no hay ni exposición, ni riesgo. Por la vía digestiva, o sea el posible consumo de agua contaminada, todas las pruebas realizadas por el Minsa, Enacal y la misma Texaco, a los pozos que suplen de agua potable a esta comunidad, indican claramente que las fuentes de agua potable de la zona no han sido afectadas por el incidente.
En otras palabras, no ha habido contaminación por esta vía. La posibilidad de contaminación directa con el químico, o sea por la vía de la piel, es nula, ya que el producto nunca salió a la superficie. La contaminación por esta vía también queda descartada.
Las acusaciones de perjuicios a la salud que han sido presentadas anteriormente han sido rechazadas por los tribunales por las razones descritas. Puedo dar fe que la empresa Texaco ha tomado seriamente su responsabilidad de proteger la salud de los pobladores.
Médico y Cirujano, especialista en Toxicología