- Una recién graduada en Ingeniería Química está incursionando en el mercado de los vinos
Mario José [email protected]
Lo que empezó como un pequeño proyecto de una joven recién graduada en Ingeniería Química, hoy se ha convertido en una pequeña empresa (Pyme) que da “un mejor sabor con un toquecito de alcohol” a una lista de 14 tipos de frutas que, tras un proceso de fermentado natural de 60 días, se convierten en la marca de Vinos Graduados.
Ana Isabel Gaitán, antigua estudiante de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), presenta con orgullo uno de sus más recientes productos: el vino de papaya. ¿Se imagina usted?
Con su agradable sabor, pues conserva el toquecito que da la fruta al probarla, su color claro, y un grado de alcohol de 13 por ciento. El vino de papaya producido por la pequeña empresa Vinícola Gaitán incita a los amantes de los vinos, bien a los simples curiosos o a quienes ya lo probaron, a seguir degustándolo para de paso aprovechar algunas bondades medicinales que esta bebida puede tener.
FAMILIA EN CRECIMIENTO
Gaitán cuenta que tras graduarse en 1997 ideó, con algunas compañeras de clases, producir una familia de vinos de frutas tropicales.
“En Nicaragua hay tantas frutas, tantos sabores, que pensé en ese momento aprovecharlas, darles un valor agregado, y producir algún tipo de vino tropical, y ahora aquí estamos”, cuenta mientras prepara con esmero la nueva “cosecha” que saldrá al mercado.
Primero, recuerda, preparaba un máximo de 200 botellas para cada una de las dos ediciones de las ferias Microfer, que tienen lugar en agosto y diciembre en la Avenida Bolívar en Managua.
“Sabíamos que esa producción era muy limitada, el sabor de los primeros vinos que producimos gustó y luego la gente nos preguntaba dónde podrían comprarlo”, refiere.
Pero hoy la producción alcanza las 1,500 botellas al mes, cada una de 750 mililitros, que son comercializadas incluso en cadenas de reconocidos supermercados como La Unión, y que pronto empezarán a ser distribuidas a nivel nacional, desde Bluefields en el Caribe, hasta León en el occidente, y Estelí en el norte, por la empresa Sumersa.
La familia de vinos ha venido creciendo desde entonces, pero ahora el de papaya ocupa el tercer lugar de la preferencia de los consumidores después del vino de coyolito y del vino de jengibre.
Para la pequeña empresaria son varios los atractivos de sus vinos. En particular el de papaya que de paso sirve como tratamiento natural digestivo, además de “relajar” a quienes lo prueban.
“Sabemos que la papaya es buena, tiene una enzima que es buena para el estómago, pues estabiliza sus paredes”, refiere.
Parte del secreto, sostiene, es comprar una fruta completamente fresca, madurada naturalmente y “no a la fuerza con algunas pastillas que aceleran el proceso”, y sobre todo que el proceso de fermentación sea igual de natural, es decir que no existan preservantes ni colorantes artificiales.
La fruta pasa luego un proceso semiindustrial de fermentación que en total dura 60 días, 30 de los cuales corresponden a la fermentación propiamente dicha y los otros 30 al proceso mediante el cual el producto se clarifica naturalmente, desechando las pequeñas partículas de la fruta.
Ya listo es envasado en botellas de 750 mililitros, que lucen una etiqueta de color verde con la marca Vinos Graduados, que está registrada y patentada con el correspondiente registro sanitario y el código de barras para facilitar que sea comercializado en los supermercados.
Pero como para los gustos están los colores, o en ese caso los sabores, Vinícola Gaitán “cosecha” vinos de otras frutas como la grosella, nancite, piña, marañón y níspero, para mencionar algunos.