Integración suramericana

Roberto Morales En pleno corazón de Los Andes, en la ciudad de Cusco, donde se mezclan tres culturas: la indígena, la hispana y la moderna, en diciembre pasado se llevó a cabo la III Cumbre de Presidentes de América del Sur, que vería nacer a la Comunidad Sudamericana de Naciones. Diez países sureños se dieron […]

Roberto Morales

En pleno corazón de Los Andes, en la ciudad de Cusco, donde se mezclan tres culturas: la indígena, la hispana y la moderna, en diciembre pasado se llevó a cabo la III Cumbre de Presidentes de América del Sur, que vería nacer a la Comunidad Sudamericana de Naciones.

Diez países sureños se dieron cita: miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), conformada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; cuatro del Mercado Común del Sur (Mercosur), conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y sumados a ellos, Chile. Asistieron también a la cita representantes Guayana, Surinam, México y Panamá.

Perú ejercerá la Secretaría Pro Témpore hasta la realización de la primera reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones, inicialmente programada en abril del 2005 en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. Este encuentro ha sido pospuesto. No obstante, no debe interpretarse como una falla del bloque. La segunda reunión se prevé realizarse en Bolivia.

Está previsto que en la cumbre de Jefes de Estado proyectada en Brasil se firmará la constitución de la unión y se pondrá a consideración de los presidentes de los países miembros el mecanismo de funcionamiento de la nueva Confederación. Este proyecto político sudamericano tiene en los presidentes de Argentina, Brasil, Perú y Venezuela sus más firmes impulsores.

La CSN conformará en sus inicios la unión política y económica que permita formalizar esta área tan deseada entre las 10 naciones mientras se implementan los mecanismos de instrumentación.

Los desafíos de esta unión son variados, entre ellos, el demostrar que su mecanismo de integración les permitirá incrementar su flujo comercial, por consiguiente, hacer crecer sus economías y enfrentar como bloque las posturas de las grandes potencias económicas mundiales. Sin embargo, otro desafío y no menos importante resulta la consolidación de la categoría de “área de libre comercio”, para continuar con una “unión aduanera”.

En el marco de los desafíos y como uno de los primeros pasos dados por los países miembros se puede mencionar que este bloque ya avanza en sus conversaciones para formalizar grandes acuerdos comerciales. En ese sentido, la India ya inició un acuerdo comercial con el Mercosur y mostró interés en ampliar los lazos con el resto de las naciones del Continente. Asimismo, Rusia manifestó su interés en alcanzar un tratado comercial con el Mercosur y ampliarlo a los países de la región.

La unión se forja, como lo dice su texto, bajo la clara determinación de desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura, que fortalezca la identidad propia de América del Sur y que contribuya, a partir de una perspectiva subregional y, en articulación con otras experiencias de integración regional, al fortalecimiento de América Latina y el Caribe y le otorgue una mayor gravitación y representación en los foros internacionales.

La conformación de esta Comunidad es un hecho concreto de unidad, no es un sueño a futuro como muchos críticos llegaron a decir. Evidentemente, la firme disposición de quienes apoyamos este proyecto estamos convencidos de que sin esta unidad será imposible superar el atraso al cual se enfrentan en la comunidad sudamericana, como son diversos temas en los ámbitos sociales, laborales, de educación, de salud, etc.

Una banda de tinterillos autodenominados politólogos critica esta integración buscándole y proponiendo recetas amañadas a su gusto y antojo para fundamentar sus descabelladas predicciones. No obstante, para quienes hemos consagrado nuestros conocimientos y nuestras vidas a la lucha por la integración, es evidente que se dio un paso mucho más firme hacia la consolidación del bloque regional del sur al conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones, con miras a la transformación social y el respeto irrestricto a la soberanía de los países sureños. Ésta es una victoria que transformará a Sudamérica y el papel que juega dentro de la comunidad internacional, marchando como un nuevo actor internacional frente a los grandes bloques económicos, geográficos, políticos y sociales.

La conformación de este nuevo bloque abre una de las etapas más importantes del proceso de integración regional. De esta manera, se creó un espacio sudamericano integrado, un nuevo actor que redimensionará las relaciones políticas, comerciales, económicas, financieras, sociales, entre otras, cambiando la geopolítica latinoamericana.

El autor es Jurista en Derecho Internacional.

Economía

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