El octavo hábito de Stephen Covey

Denis Silva García Si queremos aportar algo nuevo debemos prepararnos de una manera totalmente nueva. El mundo ha cambiado desde la publicación de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey en 1989. Los retos y las complejidades a los que nos enfrentamos en nuestra vida y en nuestras relaciones personales, en […]

Denis Silva García

Si queremos aportar algo nuevo debemos prepararnos de una manera totalmente nueva. El mundo ha cambiado desde la publicación de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey en 1989. Los retos y las complejidades a los que nos enfrentamos en nuestra vida y en nuestras relaciones personales, en nuestra familia, en la vida profesional pertenecen a otro orden de magnitud, pero los siete hábitos siguen siendo válidos en la realidad de hoy, cuanto mayor es el cambio y cuanto más difíciles son los retos, más válidos son.

Y es que los siete hábitos se refieren a ser altamente efectivos. Representan una completa estructura de principios universales y eternos del carácter y la efectividad del ser humano. Ser efectivos como personas y como organizaciones ya no es una elección en el mundo de hoy: es imprescindible para entrar en el terreno de este nuevo juego de libre comercio en el cual Nicaragua está por entrar.

Esta nueva realidad nos exigirá aumentar la efectividad e ir más allá de ella. Esta nueva era en nuestro país exige y necesita grandeza. Exige y necesita realización, un desempeño apasionado y una contribución importante que se encuentran en una dimensión diferente. Debemos ser los nicaragüenses una clase social diferente para introducirnos en este orden mundial, de la misma forma que la importancia difiere del éxito en calidad, no en cantidad.

Tenemos que aprovechar los niveles más elevados de nuestro ingenio mental y de nuestra motivación, lo que muchos llaman voz, exige un nuevo esquema mental, un nuevo esquema de habilidades, un nuevo conjunto de herramientas… un nuevo hábito mental. Así el octavo hábito no es una mera adición a los otros siete, es aprovechar el poder de una tercera dimensión que responde al principal desafío de la nueva era de trabajador del conocimiento: hallar nuestra voz e inspirar a los demás para que hallen la suya.

De la misma forma que los siete hábitos de la gente altamente efectiva nos ayudó a centrarnos en la efectividad, el octavo hábito nos muestra el camino hacia la grandeza, nos muestra el porqué estamos aquí y ayudar a los demás a que hagan lo mismo. El octavo hábito es el logro supremo de toda una vida de servicio a la empresa, ésta es la faceta más dura de los negocios y en general de cualquier organización. Está claro que casi cualquiera puede conseguir buenos resultados por un rato. Pero el verdadero desafío pasa por crear una cultura en la organización que pueda ofrecer resultados constantes a lo largo de los años. Lo increíble es que pocas organizaciones son capaces de conseguirlos. La causas de sus fracasos se encuentra en el enfoque.

El octavo hábito constituye el camino hacia la vertiente enormemente prometedora de la realidad de hoy. Contrasta claramente con el dolor y la frustración. Es la voz del espíritu humano: lleno de esperanza y de inteligencia, fuerte por naturaleza, con un potencial inagotable para servir al bien común. Esta voz engloba el alma de las organizaciones que sobreviven, prosperan y tendrán un impacto profundo en el futuro del mundo. Nuestra voz se encuentra en la intersección entre el talento, la pasión, la necesidad y la conciencia.

Cuando hacemos un trabajo donde aprovechamos nuestro talento y alimenta nuestra pasión, que surge de una gran necesidad en el mundo a que nuestra conciencia nos impulsa a responder, ahí se encuentra nuestra voz, nuestra vocación, la clave de nuestra alma.

El autor es director de Maestrías de la UCEM.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí