- Francisco Xavier Valle perdió la oportunidad de su vida, dirían algunos, cuando el año pasado desperdició la ocasión de ir a trabajar a una prestigiosa tostadora norteamericana, donde le ofrecieron miles de dólares, sin embargo se quedó al lado de pequeños productores ganando 250 dólares mensuales
Ricardo Guerrero [email protected]
Francisco Xavier Valle, con apenas 21 años, es el líder de los catadores nacionales, fue escogido desde hace tres años para ser el tostador oficial del concurso La Taza de la Excelencia; su porte es el de un muchacho humilde, de piel morena y ojos café. Este joven jinotegano piensa y trabaja en grande, como se define a sí mismo.
El año pasado fue invitado por una compañía transnacional para que viajara a Boston, Estados Unidos, allí participó en una capacitación sobre mercadeo y comercialización del café. En esa oportunidad le ofrecieron empleo con un jugoso salario y la promesa de conseguirle la ciudadanía americana. Valle no aceptó porque se sentía y se sigue sintiendo comprometido con los más de 600 pequeños productores que le han ayudado a llegar a ser lo que es, un catador “estrella”, “primero mi gente”, dijo en esa oportunidad.
Dice tener un gran futuro por delante, y está convencido de que aún le falta mucho camino por recorrer. “Mi futuro ya lo estoy ideando, y pienso que no estaré realizado hasta que no logre mi meta. Lograr que los pequeños productores tengan un lugar digno; que vendan su producto en los mercados más exigentes, eso es lo que busco con ellos”, reitera como si se tratara de un proyecto electoral que busca ganar adeptos.
Valle ha competido con catadores de gran prestigio a nivel nacional e internacional, a su corta edad ya ha realizado varias consultorías y en un futuro piensa ser un excelente catador y a lo mejor dirige alguna cooperativa o compañía relacionada al café.
Durante la conversación con LA PRENSA sugirió que como medio de comunicación debería continuar promocionando el café nacional para que siga siendo reconocido a nivel mundial.
¿Cómo entrás al mundo de los catadores de café?
Bueno, mi papá es un pequeño productor y yo desde que tengo uso de razón he trabajado en un ambiente cafetalero. Desde que nací sabía que iba a ser un catador estrella (se ríe).
¿Qué se necesita para ser un catador estrella?
Debés tener todos los sentidos organolépticos bien desarrollados y eso se consigue con mucha práctica y dedicación, sobre todo.
¿Cómo ves la caficultura nacional?
Mirá, la mayor parte de los caficultores nacionales son pequeños productores. Muy pocos de ellos reciben una buena paga por su producto, y esto no les permite cubrir sus necesidades básicas. Si los productores nicaragüenses logran reconocer y mejorar la calidad de su café, esto generaría mayor rentabilidad y estabilidad en las tierras y lograrían posicionarse con uno de los mejores cafés del mundo, mientras no se haga todo esto, la caficultura nacional no tendrá un buen lugar en los stands internacionales.
¿Por qué no te fuiste a Estados Unidos, tengo entendido que te ofrecían un buen salario y la oportunidad de arreglar tu situación legal en ese país?
Lo que pasa es que primero mi gente (pone una cara de tristeza), yo le debo mucho a los pequeños productores y siento que tengo una gran responsabilidad y compromiso con la UCA-Soppexcca, (Unión de Cooperativas Agropecuarias ubicada en Jinotega) ellos me han ayudado mucho, desde pequeño me han capacitado como catador de café. Yo expliqué todo eso a los señores de esa transnacional y ellos me comprendieron. Todos ellos (productores aglutinados en la Sociedad de Pequeños Productores y Exportadores de Café, Soppexcca) son bien pobres, sin embargo, a pesar de sus pobrezas recogían de peso en peso para que yo viajara a Managua a capacitarme.
¿No creés que era una oportunidad que no deberías haber perdido?
Creo que sí, pero tengo la corazonada de que seré alguien en esta vida. Además yo me puse a pensar que las oportunidades que me ha dado la cooperativa son incalculables, y siento que no tendría esas oportunidades en otro lugar, aunque ya me las han ofertado, siento que tengo futuro además de estabilidad laboral y buen salario, así como capacitación constante en varios países de la región centroamericana, ellos, cada uno de los miembros de la cooperativa, han puesto parte de su dinero para que yo me prepare.
¿En la actualidad de qué forma ayudás a esos productores?
Bueno, estoy en constante contacto con ellos, me gusta visitar sus fincas y las recorro con ellos detectando los problemas del grano, y a la hora de la comercialización y el corte, siempre estoy atento de que su producto no sea mal pagado. Y en estos momentos la cooperativa está gestionando un curso de inglés para el equipo técnico y eso me alienta a seguir con ellos, ya que ninguna cooperativa pequeña como Soppexcca brinda esas oportunidades a sus trabajadores.
¿Qué pasaría si en este momento una empresa grande te ofreciera empleo?
No me iría, ya que me siento muy comprometido con los pequeños productores y tengo una corazonada de que voy a llegar a ser alguien, sin necesidad de dejar a mi gente. En este momento estoy encargado de la calidad del café de Soppexcca. Mi corazón me dice que tengo que estar con los pequeños productores.
Además, como te dije anteriormente, en la cooperativa se encuentran 650 productores y para que yo pudiera asistir a las capacitaciones ellos hacían un aporte para mis viáticos y yo siento que los tres o cuatro pesos que me daban a ellos después les hacían falta, son cosas que yo no puedo traicionar y si me voy estaría traicionándolos.
Además de tu pasión por estar en contacto con los cafés de calidad ¿qué más te gusta hacer?
En mis tiempos libres me gusta visitar la parcela de mi papá para ver cómo van las cosechas y estimar las floraciones, son mis raíces y me hace falta estar allá. También me gusta jugar beisbol, pero por ahora no me queda tiempo para hacerlo. Valle admite que una de las razones por las que no se ha ido a trabajar fuera es el calor familiar me hace falta.
A pesar de provenir de una familia humilde, has salido del país con bastante frecuencia. ¿Qué países has visitado?
En mi experiencia como catador he visitado varios países, el primero fue Oaxaca, México, en el 2003, en un evento que se llama Hablemos de café, que es una comparación del café de Centroamérica con el del resto del mundo. Luego fui invitado a Honduras a una capacitación de catación de café, en ese tiempo viajaba mensualmente a Costa Rica y Honduras y después me vino la oportunidad de viajar a Boston, Estados Unidos.
Valle admite que el café de Nicaragua es de muy buena calidad sobre todo que en los últimos años se le ha estado dando una gran promoción con los diferentes programas. “Los productores están empezando a producir café de calidad siguiendo estándares internacionales”.
Un hermano dedicado
Francisco Xavier Valle nació en la comunidad Las Cuchillas, a 46 kilómetros al norte de Jinotega, es hijo del pequeño caficultor Leonardo Valle y Justina Blandón (q.e.p.d.), ambos de origen campesino. Tiene cuatro hermanos. Su pasión por la calidad del café se despertó en él a la edad de 15 años cuando fue invitado a participar en una capacitación sobre beneficiado húmedo.
El salario que la UCA-Soppexcca ofrece a Valle es de 250 dólares mensuales más los viáticos que le brindan cuando asiste a capacitaciones.
Actualmente estudia el cuarto año de secundaria “es hora de que estuviera en la Universidad, pero cuando tenía 11 años tuvimos un problema económico que me hizo dejar de estudiar. Mi papá sufrió una pérdida, la cooperativa con la que trabajaba le robó toda su cosecha y lo dejó enjaranado”.
Aseguró que fue una caída económica bastante grande que “hasta el momento no hemos podido superarla, sin embargo, estoy estudiando y una de mis metas es ser un ingeniero agrónomo y especializarme en la parte de la comercialización del café”, señala muy entusiasmado.
De lo que Francisco gana dependen sus cuatro hermanos, todos menores. “De mí depende el estudio de ellos”. Él les compra zapatos, útiles escolares y ropas. Según Francisco el hermano que le sigue es en el que más invierte, pues tiene que darle para sus pasajes y folletos y sólo en él gasta 550 córdobas mensuales.
Tiene una novia que casi no ve por permanecer la mayor parte del tiempo fuera de su pueblo y uno de sus sueños es que la cooperativa (UCA Soppexcca) tenga su propio beneficio seco y su propio almacén y “lo necesitamos porque son 650 productores que producen unos 20 mil quintales anuales”.