Dr. Luis E. Benavides Romero
Me dirijo a los señores de la embajada estadounidense en nuestro país. Me he enterado por algunos medios de comunicación social que mi nombre al igual que el de más de 80 con nacionales aparece en lista de personas a quienes se les retira la visa estadounidense (no le puede llamar americana porque nuestra América comienza en el Estrecho Bering al norte y termina en la Patagonia y Tierra del fuego al sur en la Argentina).
Como país soberano su famoso departamento de Estado puede perfectamente negar la entrada en su país al extranjero que le da la gana, pero por muy Departamento de Estado no tiene el mas mínimo derecho de ultrajar, ofender, denigrar e injuriar a persona alguna, y eso es precisamente lo que ha estado haciendo últimamente en contra de nicaragüenses a quienes sin proceso, juicio, pruebas y mucho menos sentencia judicial firme califiquen irresponsablemente de tener nexos de una u otra manera con terrorismo, actos de corrupción pública, etc.; y digo esto porque es un abuso, irresponsabilidad y agresividad increíbles semejantes afirmaciones sin fundamento alguno.
Yo, Luis Enrique Benavides Romero, no tengo visa estadounidense, la última de diez años control number (número de control) 1993169565001 se me extendió el 18 de junio de 1993 y expiró el 17 de junio del 2003, luego entonces señores estadounidenses ¿Cómo me pueden quitar lo que no tengo? Les participo públicamente que no tengo interés mínimo, ni lo tuve hace dos años, fecha de vencimiento en seguir teniendo visa de ustedes.
Comencé a estudiar medicina en 1964 en la Universidad de Phoenix, Arizona, después de un año regresé a mi bella Nicaragua y he entrado durante los años muchísimas veces a su país como ciudadano honesto y limpio que soy y ahora salen con semejantes atropello sin ton ni son.
Revisen sus archivos y verán que vuestro amigo omnipotente —por ahora— de Nicaragua y sus ad láteres malandrines al solicitarles en Washintong encarecidamente la suspensión de visas gringas a los nicaragüenses no les proporciono datos correctos. Pues ya ven conmigo cometieron ese craso error en sus estadísticas migratorias.
Por último protesto indignado por la violación evidente de mis sagrados derechos humanos, por haberme injuriado y calumniado inútilmente, sin haber razón lógica real ni jurídica para haberlo hecho, pero en fin ya lo hicieron; esa violación en cualquier país del mundo libre y auténticamente democrático de la tierra es un acto execrable y repugnante.
Habida cuenta solo Dios es eterno de todo lo demás podemos decir como los antiguos filósofos y políticos griegos y romanos «sic transi glori mundi».
Magistrado propietario del CSE.