Noni

Hugo Sujo Wilson En la sección Negocios & Economía de este prestigioso diario, del 4 de mayo corriente, leí uno de los tantos artículos que últimamente están saliendo sobre la milagrosa fruta noni. Según el referido artículo el noni fue introducido al país a finales de la década del cuarenta, como planta ornamental y también […]

Hugo Sujo Wilson

En la sección Negocios & Economía de este prestigioso diario, del 4 de mayo corriente, leí uno de los tantos artículos que últimamente están saliendo sobre la milagrosa fruta noni. Según el referido artículo el noni fue introducido al país a finales de la década del cuarenta, como planta ornamental y también para servir como rompimientos para los cafetales de Masatepe, de donde pasó a otros departamentos. El referido artículo especula que su introducción al país se debió a estudios realizados por el Centro Agrónomo Tropical de Investigación (Catie).

En vista de que las aseveraciones arriba citadas no reflejan la verdad acerca del tiempo y el lugar de la llegada del noni a Nicaragua, como educador costeño estimo un deber hacer los siguientes comentarios breves al respecto.

Es lógico y matemático deducir que el noni existía en Bluefields por lo menos desde el siglo XIX, porque existen personas de más de noventa años de edad y algunas hasta de cien años que se acuerdan del noni desde su niñez y cuyos padres y abuelos también a su vez conocían el noni desde su infancia.

El noni siempre ha sido conocido desde quién sabe cuándo por los negros o creoles, con el nombre de “hog apple” que significa “manzana de chancho”, y se creía que era venenoso; pero empleaban hasta hoy diferentes partes de la planta como remedios varios. Por ejemplo, aplican las hojas frescas a la cabeza para aliviar el dolor. Por eso también la hoja se llama en ingles “headache leaf”, es decir “hoja de dolor de cabeza”.

Después de haber sido en el pasado localmente considerado venenoso, hoy el noni está de venta en el mercado local y su jugo está siendo devorado fanáticamente por muchos que creen que es una potente panacea y una fuente de juventud.

Hoy, como hace más de cien años, todavía se pueden contemplar en diferentes puntos y patios de la ciudad de Bluefields frondosos árboles de noni que nadie sembró.

Bluefields

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