Agrónomos olvidados

César Campos A.*[email protected]

Cada 15 de mayo es celebrado con alegría el Día del Agrónomo, porque así fue sugerido y aceptado por un grupo de talentosos en memoria de San Isidro Labrador. Tanto egresados como estudiantes de las diferentes escuelas agropecuarias nacionales celebraron ayer ese día a lo grande.

En Managua un punto de encuentro es la antigua ENAG, hoy Universidad Nacional Agraria (UNA). Muchos recuerdan con nostalgia los buenos y malos ratos que pasaron cuando siendo estudiantes eran vistos con orgullo como pilinjoyos, pilines. ¿Quién de los agrónomos no recuerda a “Chiluco” y otros grandes valores, orgullosos de la Escuela que entregó a Nicaragua profesionales de prestigio en diferentes áreas de interés, cotizados en el mercado desde antes que egresaran? La Escuela era visitada año con año por diferentes empresas, instituciones u otros organismos, ofreciendo trabajo para los futuros egresados por la reconocida calidad académica de ese entonces.

En las instituciones, el Ministerio y otras instituciones con perfil agropecuario, el 15 de mayo el agrónomo sale a celebrar solo su día, casi de manera clandestina, pues como siempre se hacen otras celebraciones que ya todo mundo conoce, pero el técnico es considerado “uno más del taller Cajina”. Pasado ese día, es decir hoy, todo sigue igual y surgen muchas interrogantes: ¿Dónde está el verdadero protagonismo, lo proactivo del Colegio de Ingenieros Agrónomos? ¿En qué ha incidido dentro de las políticas agropecuarias del Gobierno? ¿Cuántos altos funcionarios públicos tiene el Gobierno que han salido de propuestas serias del Colegio para ocupar esos cargos agropecuarios?

El rol del agrónomo a nivel nacional ha sido arrebatado por otras profesiones extrañas, muy lejos del perfil, y por otras razones se justifica estar allí. Unos dicen que es la mano invisible, otros que son ubicados por el corredor político, otros porque son amigos de los apellidos extraños o apellidos históricos de mando, quien sea que esté de turno en el Gobierno, cualquiera que sea, la verdad es que el agrónomo es visto como cualquier cosa menos como profesional. Así por ejemplo la UNA es conocida como morterista por defender causas nacionales, pero debe aprender primero a hacer conciencia desde las aulas para defender a su organización en la vida profesional, ésa es semilla buena y luego seguir adelante.

Todos los agrónomos debemos incorporarnos al CIAN. Éste debe llamar a reorganizar todas sus fuerzas por los diferentes capítulos en el país, definir su visión y misión, definir su estrategia, poner las reglas claras del juego para poder jugar, hacer propuestas realizables claras, concretas y con voluntad del Gobierno y sus instituciones, educación superior, ONG y sector privado.

Se lograrían grandes victorias del sector agropecuario en los diferentes escenarios locales e internacionales. San Isidro: por favor quita la oscuridad y pon el sol claro todos los días del año para todos los agrónomos y que el próximo año, 2006, el 15 de mayo no sea uno más del taller Cajina.

¿Qué opina usted amigo lector?

* El autor es Ingeniero Agrónomo. Tiene Maestría en Servicios Públicos

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