Edwin Gines Arrunategui
Hace cinco meses y medio que dejé Nicaragua, un país donde me sentí como si fuera mío. Su gente y su naturaleza hacen que este país sea entrañable. A veces me pongo a pensar qué sería de Nicaragua si todos empujaran el carro hacia adelante, si la corrupción de sus políticos se acabara y se pensara más en los que más necesitan. Debe haber igualdad entre la gente para que así todos reciban el mismo trato.
Espero volver algún día y seguir un sueño que es ayudar a los que más necesitan. Hay mucha gente en Nicaragua que es querida por otras que, sin ser nicaragüenses, piensan mejor que sus propios políticos.
Estocolmo-Suecia