- Pastor dice que el verdadero amor de Dios es “gratis”
José Adán Silva
¿Tiene un precio la felicidad que Dios ofrece a quienes lo buscan? Al menos no en metálico, ni está establecido en la Biblia. Ponerle precio a la fe de los más humildes es algo que debe ser rechazado y condenado por la Iglesia Evangélica, reflexiona el reverendo Augusto Marenco, pastor de la Iglesia Evangélica del Ministerio Apostolar.
El teólogo reflexionó lo anterior a partir de las recientes publicaciones del Diario LA PRENSA sobre los abusos que comete la secta brasileña Pare de Sufrir con sus fieles, a quienes por cualquier medio trata de sacarle dinero.
De acuerdo con el pastor evangélico, el movimiento brasileño “está desviado de los parámetros establecidos por la palabra de Dios, por la Biblia y es cuestionable su planteamiento religioso”.
A juicio de Marenco, la Iglesia Evangélica es una familia muy extensa e identificada con diferentes denominaciones, pero “dentro de ella no se contempla a la secta Pare de Sufrir”.
LA FE NO TIENE PRECIO
“Desde el punto de vista de la historia eclesiológica se les llama nuevos movimientos religiosos, son recientes y no están enmarcados dentro de la familia evangélica. En las últimas décadas han surgido estos movimientos religiosos que califican como movimientos sectarios, son organizaciones que no tienen postulados claros basados en la Biblia, persiguen fines turbios, sin claros objetivos, y generan consecuencias negativas para las iglesias verdaderas”, explicó el teólogo.
De acuerdo con el pastor Marenco, estas sectas como Pare de Sufrir tienen fines mercantilistas y “ofrecen un evangelio de ensalada, con cruces, sales, tierras, etcétera; lo que la Iglesia verdadera persigue es ayudar al hombre espiritualmente y apoyar a la sociedad”.
Marenco dijo que otra de las diferencias entre las verdaderas iglesias evangélicas y las sectas es que las ofrendas son voluntarias y no comulgan con amuletos, santerías, hechizos, ritos mágicos y otras combinaciones de religiones y creencias.
“EVANGÉLICOS NO ESTÁN EN LAVADO DE DINERO”
“Nunca se ha conocido que la Iglesia Evangélica esté metida en lavado de dinero ni vendiendo amuletos”, expresó el pastor, quien planteó que si bien la gente es libre de elegir en quién creer o no, es condenable recurrir a las necesidades humanas para venderles ilusiones, amuletos y ofertas de milagros.
“El amor a Dios, la fe cristiana y los milagros, no tienen precio ni la gente debe pagar por ellos; hay muchas maneras de ofrendar a Dios sin necesidad de sacarse la billetera”, expresó Marenco.
La secta Pare de Sufrir se ha destacado por su voraz metodología para arrebatar el dinero de sus fieles, mediante la venta de servicios religiosos cuestionables, así como por medio de la venta de amuletos y sustancias “milagrosas”.