- En una Cumbre inédita para ambas regiones, se condena el unilateralismo y se llama a fortalecer lazos
- Sudamericanos respaldan causa palestina y posturas árabes en el conflicto con Israel
EFE
BRASILIA.- La I Cumbre de Países Suramericanos y Árabes acabó ayer en Brasilia con promesas de una mejor relación comercial, la intención de fortalecer el llamado Eje Sur-Sur y una clara condena al unilateralismo en las relaciones internacionales.
Los 22 miembros de la Liga Árabe y 12 naciones de Suramérica aprobaron la “Declaración de Brasilia”, un documento que recoge la firme voluntad de ambos bloques de comenzar a construir una sólida alianza comercial, económica y política.
LO QUE NO GUSTABA A EE.UU.
La Declaración de Brasilia pide “combatir el terrorismo en todas sus formas” y “reconoce el derecho de Estados y pueblos” a resistir la ocupación extranjera, lo que trajo protestas de EE.UU. e Israel.
También reclama que sea una conferencia internacional de la ONU la que califique lo que es terrorismo.
Israel y su principal aliado, Estados Unidos, temían que la declaración sirviera de argumento para grupos terroristas que enfrentan al Estado judío.
En el aspecto comercial, las naciones representadas en esta cumbre han decidido fortalecer y hacer más frecuentes los contactos entre empresarios y gobiernos, a fin de mejorar a corto plazo un intercambio global que actualmente es de unos 10,000 millones de dólares, lo que equivale a poco más del 3.5 por ciento de las compras totales árabes y el 1.5 por ciento de las suramericanas.
Durante la cumbre hubo en Brasilia una reunión paralela a la que asistieron unos 600 empresarios de suramericanos y árabes.
APOYO A URUGUAYO PARA LA OMC
En última jornada, Uruguay pidió y logró el apoyo de las naciones presentes a Carlos Pérez del Castillo, su candidato a la dirección general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que sólo tiene como rival al francés Pascal Lamy.
Un párrafo añadido a la Declaración a petición de Uruguay en plena clausura destaca “la importancia de que el próximo director general de la OMC sea de un país en desarrollo”.
Ese texto pareció resumir las declaraciones sobre la voluntad de reforzar el llamado Eje Sur-Sur que se escucharon en la cumbre y que están dirigidas a dotar a los países en desarrollo de una voz más fuerte y de una mayor presencia en el concierto internacional.
El egipcio Amro Musa, secretario general de la Liga Árabe, quien sin nombrarlo apuntó su dedo contra Estados Unidos al abogar por “una globalización al servicio de todos y no bajo la hegemonía de una única potencia”, en una explícita condena al unilateralismo en consonancia con la declaración.
A la cumbre de Brasilia han asistido ocho de los doce presidentes suramericanos, y de los 22 miembros de la Liga Árabe, cuatro han sido representados por sus jefes de Estado, y la Autoridad Nacional Palestina, por su presidente, Mahmud Abbas.
APOYO A CAUSA PALESTINA
Los países árabes lograron que Suramérica apoye sin fisuras la causa palestina y la transición en Irak, y que sus nuevos socios sudamericanos, además, critiquen con inusitada dureza la política de Israel que apoya Estados Unidos.
La Declaración de Brasilia confirmó todos los temores que albergaban estadounidenses e israelíes, que salieron vapuleados de esta cita.
El controvertido documento final recoge, punto por punto, las reivindicaciones históricas de la Liga Árabe, sobre todo en lo relativo al conflicto palestino.
El texto consensuado exige la reanudación del diálogo de paz bajo el principio “paz por territorios” y la retirada israelí a sus fronteras de 1967.
Además, parafrasea las cláusulas del plan de paz conocido como la “Hoja de Ruta”, que persigue la fundación de un Estado independiente palestino con capital en Jerusalén Este, que coexista con Israel en fronteras seguras.