Pedro Rafael Gutiérrez Doña
Pareciera que el dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle no pasará al olvido en esta generación. Por lo menos así lo hizo saber el abogado paraguayo y activista de los Derechos Humanos, Martín Almada, quien llamó a declarar en estos días a varios policías encargados de aniquilar al argentino Hugo Alfredo Yrurzún, uno de los que participaron según las autoridades paraguayas en el asesinato de Somoza en 1980.
Yrurzún fue torturado, asesinado y luego desaparecido por los militares Alberto Buenaventura Cantero, Obdulio Argüello, Higinio Romero, Obdulio Fernández, Luis Mariano Fernández, Alicio Vega, Juan Ángel Belotto, Felipe Neri Duarte y Juan Ramón Zárate, sin que hasta la fecha se sepa su paradero.
Lo curioso del caso, y muy a pesar del morbo que pudiera despertar en la sociedad nicaragüense, es que al citado activista lejos está de preocuparle la participación del argentino en el caso de Somoza, sino que lo motiva la relación existente en el “Plan Cóndor”, plan ejecutado por el otrora dictador Alfredo Stroessner y los gorilas de Chile, Argentina y Brasil en la década de los sesenta y setenta, consistente en el intercambio de presos políticos para su desaparición.
De cualquier manera, los protagonistas de estos hechos yacen bajo tierra, incluyendo el chofer de Somoza, Julio César Gallardo, y el norteamericano Joseph Bainitin asesor económico; quedando como hasta hoy en eterna impunidad los verdaderos responsables del atentado.
Habrá que ver cuáles son las intenciones del activista Almada, si desempolvar un caso de violación a los derechos humanos donde se podrían conocer las últimas impresiones y el paradero del argentino desaparecido, o saber después de 25 años, algo más sobre el asesinato de Somoza, responsable de miles de violaciones a los derechos de los nicaragüenses.