El sexo es algo natural

La plena satisfacción de cualquier necesidad sustantiva básica genera placer y bienestar. Estas necesidades son dormir, comer, eliminar excretas y tener relaciones sexuales. Todas están en el mismo rango, lo que sucede es que nuestra sociedad ha deformado las relaciones sexuales y la sexualidad como algo un tanto extra humano, algo distinto a las necesidades […]

La plena satisfacción de cualquier necesidad sustantiva básica genera placer y bienestar. Estas necesidades son dormir, comer, eliminar excretas y tener relaciones sexuales. Todas están en el mismo rango, lo que sucede es que nuestra sociedad ha deformado las relaciones sexuales y la sexualidad como algo un tanto extra humano, algo distinto a las necesidades sustantivas del ser humano.

La satisfacción de la sexualidad, igual que todas las necesidades básicas del ser humano con las cuales nacemos, produce gozo. Una persona que duerme bien está llena de vitalidad, energía, placer, ánimo, por ejemplo.

La sexualidad se ha deformado mucho en cuanto al placer porque no se practica con plena libertad. El sexo siempre es oculto, satanizado, no se divulga.

La otra vez yo decía en la presentación de un libro en la universidad, que a las personas se les pregunta ¿cómo comen? ¿cómo defecan?, pero nunca se les pregunta ¿cómo hacen el amor? Se margina como si eso es un capítulo distinto.

Y muchas veces con saber cómo son las relaciones sexuales de una persona, uno puede darse cuenta cómo anda esa persona.

De la falta de satisfacción sexual se puede derivar una serie de problemas en la vida de la persona, igual que la falta de apetito puede producir un montón de problemas, porque una persona tranquila, con bienestar, come bien.

El sexo, la sexualidad, debería ser lo más natural, como el placer de comer. Por ejemplo, podemos hablar del placer de comer solo o comer acompañado; igualmente, la satisfacción sexual se puede obtener solo, pero es mucho mejor acompañado.

Ver el sexo de forma natural es muy importante; eliminar todos los tabúes es básico para aprender a vivir una sexualidad plena y satisfactoria.

Por esos tabúes que nos han enseñado desde pequeños es que existen entre las parejas, las frases: “No me veas”, “Cuidado”, “Fijate”, “Eso no”, “Ahí no me toqués”.

Por esos tabúes, las mujeres tienen dos áreas ciegas: el área de la pelvis y el área de los bustos; mientras que en los hombres es el área de la pelvis. Y esas áreas no se ven ni se tocan, no existen.

En ese sentido, la educación juega un papel muy importante. Es necesario que los niños y adolescentes reciban una educación sexual adecuada.

Los padres de familia y los maestros deben tener respuestas adecuadas sobre la sexualidad para que puedan brindar esa orientación.

DEJAR LOS TABÚES

La satisfacción sexual es intuitiva y natural.

No es cierto que se requiere un curso especial de Kama Sutra ni de cien técnicas para la satisfacción sexual.

El placer se puede aumentar siguiendo algunas pautas. Comer frijoles con tortilla con mucha hambre produce un enorme placer, pero se puede lograr el refinamiento de ese placer comiendo caviar o camarones. Lo mismo puede suceder en la relación sexual.

La satisfacción plena y básica se puede refinar y aumentar las posibilidades de placer explotando todas las áreas sensuales y eróticas que por naturaleza tiene nuestro cuerpo.  

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