Un joven marero detenido oculta su rostro ante las cámaras.

El miedo obliga a huir a salvadoreños

La inseguridad social, factor de la emigración Adriana ValleLA PRENSA GRÁFICA La hija de María López (nombre ficticio) estudiaba de noche en San Salvador. Era el año 2001. En la parada en la que tomaba el autobús de vuelta al pueblo de Cuscatancingo había asaltos casi todos los días. Los robos y enfrentamientos de pandillas […]

  • La inseguridad social, factor de la emigración

Adriana ValleLA PRENSA GRÁFICA

La hija de María López (nombre ficticio) estudiaba de noche en San Salvador. Era el año 2001.

En la parada en la que tomaba el autobús de vuelta al pueblo de Cuscatancingo había asaltos casi todos los días. Los robos y enfrentamientos de pandillas también eran comunes en el punto de la ruta de buses 24, en donde se bajaba.

En el municipio, además, era acosada por un pandillero. “Vas a ser mía y de nadie más”, le decía, recuerda María. “Yo mejor le dije que se fuera, porque tenía miedo que me la violaran”, afirmó la madre de la joven, que entonces tenía 21 años. Así, antes de que terminara el año la envió a Estados Unidos, donde residen sus dos hermanos desde mediados de los años 80.

Aunque estar lejos de sus tres hijos es difícil, María dice que es preferible a que vivan en El Salvador. “No me gustaría que regresaran por la situación del país, hay mucha violencia”, dijo, añadiendo que algún día le gustaría también emigrar a Los Ángeles.

“Me gustaría irme a vivir allá, por lo menos mis últimos años irme a vivir más tranquila. Aquí paso tensionada por ese miedo al tránsito, los asaltos, las maras”.

Varios de los vecinos de María también han enviado a sus hijos, de forma legal o indocumentada, a EUA para evitar que ingresaran a las pandillas o para librarlos del accionar de estos grupos.

SIN DATOS

Muchas de las víctimas de amenazas a muerte, asaltos o agresiones por parte de la delincuencia común, ven en la migración una salida para resguardar su vida, integridad o patrimonio.

Aunque a la fecha no existe ningún estudio que cuantifique el fenómeno, en los últimos años, la inseguridad social se ha convertido en uno de varios factores que impulsan a la población a emigrar a otros países, aseguró el sociólogo especialista en fenómenos migratorios, Juan José García.

El sociólogo afirma que la migración actual es un fenómeno complejo multicausal, es decir que además de las causas económicas, la inseguridad podría ser uno de los factores que orillan a los salvadoreños a emigrar.

“La violencia social es un factor muy importante para explicar el flujo migratorio. Es muy fácil encontrar una correlación positiva entre municipios (urbanos) con altos índices de violencia y tasas de migración”, dijo.

Entre éstos, Mejicanos, Apopa, Soyapango, y Cuscatancingo tienen una alta tasa de migración. Al mismo tiempo, San Salvador tiene un alto índice de delincuencia y presencia de pandillas.

Durante los años 80, la guerra y la violencia política fueron las principales causas por las que gran parte de la población emigró, explica García. Luego de los Acuerdos de Paz, la causa principal del fenómeno se volvió la economía. En los últimos años, la violencia volvió a tomar relevancia como causa de emigración.

Mientras que William Pleitez, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que “la inseguridad no es la única causa, pero cuando el fenómeno tiene las dimensiones que tiene, sigue siendo una de las múltiples causas que, sin duda alguna, influye sobre el fenómeno (de la migración)”.

20 CASOS DE ASILO

Las víctimas de la delincuencia común y del crimen organizado en El Salvador buscan asilo principalmente en Canadá. Sin embargo, son pocos los que lo obtienen.

En los últimos dos años, el Instituto de Derechos Humanos de la UCA ha recibido más de 20 casos de personas que sienten que su vida corre peligro a raíz de amenazas por parte del crimen organizado, y que están buscado asilo político en otros países.

“Ahora han comenzado las personas a emigrar porque ven en riesgo su vida, no solamente las de ellos, sino de su familia”, dijo Amanda Carpio, del programa de migrantes del IDHUCA.

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