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Rocket versus misiles
Martha Fiallos
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Como los hechos lo han demostrado, el problema del transporte en Nicaragua es crónico, cíclico y hasta la fecha sin ninguna solución. Quiero preguntarle a los señores transportistas: Si tener un servicio de transporte no es rentable y lo único que les ocasiona es pérdidas económicas, materiales, y emocionales, ¿por qué no permiten que otros inversionistas o el Gobierno administre el transporte en Managua? La respuesta es obvia: los transportistas no renuncian porque sencillamente el negocio es muy rentable.
El servicio de transporte público de la ciudad de Toronto, Canadá, está entre los mejores del mundo. La TTC (Comisión de Tránsito de Toronto) es administrada por la Alcaldía y el sistema lo integran buses, trenes especiales que corren en el centro de Toronto y un tren subterráneo, que circulan en lo que se conoce como el GTA (Great Toronto Area) que incluye Toronto y sus ciudades vecinas. Este sistema de transporte es el más grande en Norteamérica, después del que existe en Nueva York. Más de un millón de pasajeros utilizan diariamente las 6,480 rutas establecidas para transportarse sincronizadamente los diferentes servicios.
Obtener un empleo en la TTC es un verdadero reto. Esta empresa se destaca entre los diez mejores lugares para trabajar. Los conductores de los buses son un ejemplo en cortesía y en brindar la información que el usuario solicita. Los empleados están sindicalizados y en períodos de cinco años celebran convenios de trabajo con los representantes de la municipalidad, donde se incluyen incrementos salariales, beneficios laborales, e incrementos en las tarifas.
Hace unas semanas se negoció el contrato laboral de cinco años, para lo cual se reunieron en un hotel de la ciudad para su renovación. Al inicio las partes no pudieron ponerse de acuerdo, por lo que los trabajadores en conferencia de prensa anunciaron que si no había un acuerdo de ambas partes, la TTC llamaría a una huelga. Una semana después, tanto representantes de la ciudad como los trabajadores llegaron a un acuerdo satisfactorio, se procedió a firmar el acuerdo laboral y sin ningún incidente que lamentar, todos salieron ganando. Así es como actúan las personas civilizadas que brindan un servicio público y ponen en primer lugar los intereses del pueblo antes que los propios. Es por eso que el servicio de transporte público de Canadá es uno de los mejores del mundo.
En Nicaragua sería soñar demasiado, pensar en tener un transporte así, pero al menos podemos tomarlo como modelo para mejorar el que tenemos. Cada vez que hay inconformidad de los transportistas no se busca una mejoría en el servicio que se brinda al usuario, lo que hacen es imponer su voluntad para que el Gobierno se comprometa a subsidiarlos y ellos no cumplen ningún compromiso que contraen.
El sistema de transporte en Nicaragua necesita ser tecnificado y modernizado. No cualquier persona debe conducir un bus. Los conductores necesitan ser capacitados para poder brindar un servicio al cliente amable y eficiente. Las unidades de buses que no cumplan los requisitos exigidos por la Oficina de Tránsito de la Policía Nacional deben ser retiradas de circulación. Por favor señores del Gobierno y transportistas, es un atentado contra la población continuar brindando ese servicio de transporte actual. Solucionen el problema de una vez, no pongan parches que remedien la situación por tres meses. Si hay disposición y buena voluntad se puede hacer un verdadero cambio.
Paradójicamente, los buses en Canadá se llaman Rocket y nunca he escuchado que han lastimado a ninguna persona. A los buses que circulan en Nicaragua los llamo misiles, porque actúan como esas armas destructoras contra los usuarios, peatones y resto de conductores, que por su irresponsabilidad en conducirlos han llenado de dolor a muchas familias nicaragüenses.
La autora es periodista y reside en Toronto, Canadá.