Miami, EE.UU./EFE
El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Alejandro Miró Quesada, consideró que se está “pagando un alto precio por mantener la libertad de prensa”, tras el asesinato de 16 periodistas y el encarcelamiento de otros veinticinco en América Latina.
En su mensaje al celebrarse ayer el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el peruano Miró dijo que “en mayor o menor medida, en todos los países de las Américas se sufren violaciones a la libertad de prensa y de expresión”.
Esas violaciones, agregó, contradicen los preceptos de la Declaración de Chapultepec, cuyos diez principios son “indispensables para la vigencia de una sociedad democrática”.
El titular de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), con sede en Miami (EE.UU.), señaló que desde el 3 de mayo del año pasado, un total de 16 periodistas fueron asesinados en Brasil, Colombia, Ecuador, Haití, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela y recientemente en México.
En algunos casos, los reporteros y fotógrafos murieron durante el cumplimiento de sus labores periodísticas, “pero en muchos otros —como en los tres casos acaecidos en México en abril de este año— la violencia está ligada a grupos al margen de la ley, como el narcotráfico, que busca evitar las denuncias”.
“Si a esto le sumamos el secuestro y el encarcelamiento arbitrario, como lo representan los 25 periodistas independientes que todavía siguen confinados en las cárceles cubanas, no nos equivocamos si decimos que se está pagando un alto precio en mantener la libertad de prensa”, expresó el presidente de la SIP.
Además de la violencia, el directivo dijo que existen mecanismos que de igual forma violentan el libre ejercicio periodístico y, principalmente, el derecho del público a la información.
En ese sentido mencionó la existencia de leyes de desacato en Chile; la reforma del Código Penal de Venezuela que protege a los funcionarios ante las opiniones de los periodistas; la utilización de premios y castigos a medios y periodistas a través de leyes impositivas como en Nicaragua. Otro ejemplo, indicó, también es la discriminación en el otorgamiento de la publicidad oficial.